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Defensoría del Pueblo
DEFENSORA DEL PUEBLO
DRA. ALICIA PIERINI

Asociación de Defensores de la República Argentina

Revista digital

Buenos Aires, crónicas de la ciudad abierta es la publicación digital de la Defensoría del Pueblo, que refleja la tarea desplegada por la institución y sirve para acercarse a quienes se interesan en la promoción de los derechos ciudadanos, en las cuestiones urbanas y en el desarrollo de políticas públicas participativas y democráticas. SUSCRIBIRME

DICIEMBRE 2006

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Cinco años después

El conflicto social por exclusión y despojo que desató los episodios que tuvieron lugar en diciembre de 2001 y precipitó la renuncia del gobierno de entonces no puede evocarse sino con el ánimo de reflexionar sobre su significado. En ese sentido, merece recordarse la convergencia de intereses agredidos de modo simultáneo: la expropiación de los ahorros de los sectores medios combinados con el escamoteo del ingreso de los trabajadores a través del creciente deterioro del empleo, determinaron una reacción que mostró la vitalidad de una sociedad que había incorporado a su universo la vigencia de cierta equidad. Como era previsible, la ira ciudadana devino en crítica a la dirigencia política y de allí surgiría el que se vayan todos, consigna meramente negativa que solo sirvió para mancomunar la protesta de una ciudadanía crispada por diferentes motivos. El curso posterior de las cosas mostró que pese a las limitaciones evidentes de la dirigencia, de la propia fragilidad del sistema político y de muchas falencias que aún perduran en materia de transparencia y eficiencia de gestión, a la hora de reencauzar la situación sólo resultaron aptos los mecanismos de la institucionalidad democrática.

El trópico llegó para quedarse


Así es el calor

Mientras los primeros sofocones estivales comienzan a perturbar el sueño y la vida cotidiana de sus habitantes, especialistas en el tema explican cómo contribuyen al agobiante clima que impera en el verano porteño las diversas transformaciones edilicias que la ciudad de Buenos Aires experimenta desde hace varias décadas.

La opinión generalizada estima que en Buenos Aires, cada verano el calor es más intenso. ¿Es así?. “El tiempo no cambió realmente, lo que se modificó es el microclima cotidiano”, asegura Osvaldo Otero, del Laboratorio de Entrenamiento Multidisciplinario para la Investigación Tecnológica (LEMIT), que funciona en la ciudad de La Plata. “Si caminamos por la calle Florida, por ejemplo, podemos sentir cómo la temperatura es más alta, por efecto de los equipos de aire acondicionado que despiden calor continuamente. Y lo mismo ocurre en las zonas aledañas a los grandes shoppings e hipermercados. La enorme cantidad de propiedades construidas en los últimos tiempos ha determinado también un aumento de la duración de lo que se llama efecto pila, que es la carga térmica que absorben las edificaciones. Antes uno podía notar que las paredes permanecían tibias, a lo sumo, hasta las 10 de la noche, pero ahora conservan el calor durante gran parte de la madrugada. Si a eso le añadimos que las torres erigidas en barrios como Belgrano frenan notablemente la circulación del viento, el panorama se torna agobiante”.

Para Gustavo Pittaluga, del Departamento de Ciencias de la Atmósfera y los Océanos de la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales de la UBA, “el significativo crecimiento urbano ha generado lo que se denomina una isla de calor. A causa del pronunciado aumento de las edificaciones y el número de autos y colectivos en circulación, el funcionamiento de equipos acondicionadores de aire y la contaminación atmosférica, las temperaturas en la ciudad son algo más altas que las que se pueden encontrar en las zonas rurales. Además, al no contar con más espacios naturales, las precipitaciones caídas tienen un impacto mayor que en el pasado, ya que no encuentran manera de filtrarse a través de la superficie como lo harían si hubiese más árboles y lugares abiertos con otra vegetación”.

“Los eventos climáticos característicos del verano porteño son la ola de calor –altas temperaturas sostenidas durante varios días y acompañadas de mucha humedad y una elevada sensación térmica- y las tormentas con vientos fuertes, lluvias intensas y ocasional caída de granizo”, resume María de los Milagros Skansi, del Servicio Meteorológico Nacional (SMN). Pero la realidad no siempre fue así. “Hasta mediados del siglo XIX, Buenos Aires era una ciudad seca”, afirma Otero. “Algunas crónicas de la época atestiguan que durante el verano, cuando soplaba mucho viento, se levantaba tanta tierra que por 8 o 9 minutos no se podía caminar”. En el documento de trabajo Cambio climático en la pampa bonaerense: las precipitaciones desde los siglos XVIII al XX, escrito junto a Jorge Deschamps y Eduardo Tonni, se demuestra que “en el Buenos Aires tardocolonial y de comienzos del siglo XIX, las casas respondieron a modelos de techo plano, compatibles con su implantación en espacios de escasas lluvias”.

El incremento de las precipitaciones se produjo recién a principios del siglo XIX y estuvo acompañado también por un aumento en la cantidad de días lluviosos por año: “a comienzos de 1800 precipitaba un promedio de un día cada 7,6, mientras que el promedio actual es de un día de lluvia cada 3,6”. Con respecto a las estaciones del año en las cuales se verifican los aguaceros más copiosos, “se pasó de la secuencia Otoño-Verano-Primavera-Invierno a Verano-Otoño-Primavera-Invierno. Mientras que hasta 1842 sobre 268 años relevados hubo 98 de sequías y 15 de inundaciones, desde esa fecha y sobre 155 años se registraron 16 de sequías y 39 de inundaciones”.

“Durante la década del 70 se produjo un fenómeno de sobreconstrucción de la superficie urbana, especialmente en barrios como Mataderos o Villa Devoto”, continúa Otero. “Los hijos, que no tenían plata para irse de la casa de los padres, comenzaron a edificar su propia vivienda en el terreno del fondo. Lentamente, el suelo comenzó a ser tapizado de asfalto y las lluvias, que ya no podían escurrirse a través de la tierra o el empedrado, empezaron a provocar inundaciones”. El aumento de la cantidad de agua que se vuelca en los conductos pluviales y la escasez de arbolado incapaz de retener más líquidos no hicieron más que agravar la situación.

“La densificación del suelo se ha intensificado de una manera notable en los últimos años”, concluye Otero. “Por eso, resulta imperioso que a la hora de planificar y llevar a cabo nuevas obras o modificaciones estructurales en la geografía urbana se dejen a un lado los criterios puramente estéticos o mercantilistas y, en cambio, se privilegien el sentido común y la calidad de vida de nuestros habitantes”.

CARLOS NINE, ARTISTA PLÁSTICO
"De nacionalidad dibujante,
de profesión argentino"


"La historieta argentina no tiene superhéroes"

Se descubrió dibujante cuando en la infancia su padre decidió exponer en la vidriera de su zapatería de Haedo algunas de sus viñetas. En los 80 sus caricaturas ilustraron las páginas de Humor y de Fierro, dos emblemáticas revistas de esa década. Al comentar el retorno de ésta última publicación, un hito de la historieta en Argentina, Nine reclama mayor compromiso con un ideario iconográfico local, relata sus experiencias laborales en Francia –donde recibió el premio a la mejor obra extranjera en la edición 2001 del Festival Internacional de Comics de Angoulême, el más importante del mundo en ese rubro – y explica porqué no se resigna a aceptar lo impuesto.

¿Por qué volvió Fierro?

Porque había un público fiel que la extrañaba, un grupo de personas para ese tipo de historietas. De hecho, recién salieron dos números y ambos se agotaron. En los salones de dibujo que frecuento siempre están intentando encontrar a ese público y nunca lo logran. Nosotros lo teníamos pero sus integrantes no tenían dinero para comprar la revista; por eso tuvimos que cerrar. En Brasil es distinto: directamente no hay gente para eso, y por más esfuerzos que hagan para captar a alguien no va a pasar nada. “Qué bárbaro el fútbol, el carnaval”, dicen, pero no le dan bola a la historieta. Cuando Fierro dejó de salir, la televisión se hizo cargo de ese público y se encargó de formar el ideario iconográfico de los pibes. Y eso es jodido, porque todo viene de afuera.

¿Y cuál fue el aporte de la revista?

Ofrecer iconografías generadas aquí, sean buenas o malas, y eso es importante. Si no te llegan esos estímulos, terminás comprando manga o Batman. Nuestro público, el de la primera, no estaba compuesto por pendejos: Había pibes, pero también tipos de 40 años que advertían sus posibilidades literarias. Era una revista de historietas de autor, no una masiva como las norteamericanas, que apelaban en forma recurrente al superhéroe.

¿En Argentina todavía existen prejuicios hacia la historieta?

Si, y es curioso porque fue en el Museo del Louvre donde se realizó la primera exposición de historietas, en 1968. Los tipos advirtieron el potencial cultural y estético que tenía este tipo de expresión. Acá pasás a una cuadra del Museo de Bellas Artes y te miran mal, como si despreciaran la expresión popular gráfica. De hecho, es raro que un argentino vaya a ese museo a aprender este oficio porque en general se educó con la gráfica impresa. Yo soy de Bellas Artes y para la historieta contrabandeo lo que aprendí en la práctica. Pero hoy los chicos hacen lo que pueden, porque tienen muchos mandatos externos para ganar premios, exponer una pintura u obtener un pequeño estímulo económico que les permita desarrollar cosas originales. Entonces agarran para otro lado.

¿Cómo se modifica ese mandato?

La mejor apuesta es inventar algo propio. Los belgas idearon a Tintín y después los estudiantes de Barcelona y otros centros gráficos de Europa terminaron dibujando todos igual. Esa historieta pertenecía a los años 40 y 50 y estaba dirigida a un público con otra educación. No había Internet ni tantos otros estímulos, sin embargo se mantiene vigente. Lo mismo sucedió con Mafalda, un fenómeno muy curioso para estudiar porque nació muy arraigada en el Buenos Aires de los 60 pero llegó a casi todo el mundo. A veces me pregunto qué carajo entenderán los noruegos de ese personaje.

¿Ese éxito es producto de una virtud del dibujante argentino?

Aquí trabajan grandes autores que exportan a Europa o directamente dibujan allá, y generan una gran influencia en los ilustradores locales. Si lo querés ver en términos políticos, se produce un pequeño acto imperialista, porque en lugar de ser colonizado, tu país coloniza el campo cultural, y entonces te das cuenta que vos también tenés capacidad para invadir. ¿Sabés lo importante que es en el plano cultural pasar de un papel defensivo a uno ofensivo?. Todavía sigo militando en la Juventud Peronista y no me importa ni siquiera si existe el peronismo porque creo que es esencial tener una actitud ofensiva en lo cultural, salir a ganar los partidos. Lo que te define es la acción, no consumir o aceptar lo impuesto. En uno de mis viajes a Francia, cuando me dieron el formulario de migración para llenar en el aeropuerto, escribí que era de nacionalidad dibujante y, de profesión, argentino.

¿Fierro cumple ese papel ofensivo?

El mérito de esa revista fue que salía casi sin ningún compromiso de tipo comercial. Fue una publicación laboratorio, donde se probaba la reacción de la gente. A veces se asombraban y a veces te puteaban, como un tipo que me quería pegar por la progresión de algunos de los personajes. Pero es interesante que te quieran correr, porque te da la pauta de que la gente no es indiferente a lo que hacés. La revista servía para probar estéticas, para que el público opine, y no para vender más. Esperemos que en esta nueva etapa suceda lo mismo. Hay un libro mío, El Patito Saubón, que en 2000 ganó un premio en Francia y que cuenta la historia de un plumífero al que echaron del Partido Comunista y no tiene laburo pero sí muchos problemas existenciales. Muchos franceses descendientes de argelinos a los que los cagan a patadas en la calle encontraron un lugar ahí.

¿Hay algo que lamente de su profesión?

Trabajar con periodistas es un ejercicio que me dio oficio. Me enseñó mucho porque había que producir muy rápido. Había algunos compañeros buenos y otros lamentables pero me gustaba ese ritmo porque había que entender que no todos eran macanudos: había y hay muchos hijos de puta que solo trabajan de operadores. Mariano Grondona no es periodista, representa determinados intereses y encima no sabe un carajo de latín, pero sí mucho del Pentágono y de la CIA.

Siempre listos


Inverardi: "El pañuelo nos recuerda
que tenemos el honor de pertenecer
al grupo scout"

Nacido en Inglaterra en los albores del siglo XX, el movimiento de los boy scout tiene hoy alcance mundial: abarca a unos 25 millones de individuos. Surgido de la inspiración de Sir Robert Baden Powell, considerado por los británicos como un verdadero héroe nacional que sirvió a su majestad en destinos tan diversos con la India, los Balcanes o Sudáfrica y pese al resquemor que semejantes antecedentes pueden generar, contribuyó a la formación de esa enorme congregación de niños y adolescentes basados en los postulados de salud física y mental, destreza, honradez, solidaridad, respeto por la naturaleza y otros nobles principios contenidos en las normas que los rigen.

Si bien el libro de Baden Powel, Guía para Explorar, utilizado desde un comienzo por las Brigadas Juveniles Católicas, vinculó estrechamente al scoutismo con esa confesión, en realidad este movimiento se mantiene abierto a todas las religiones y creencias. Fue el perito Francisco Pascasio Moreno, naturalista y explorador de la Patagonia, quien en 1908 introdujo esta institución en nuestro país y creó la Escuela de Scoutismo Argentino. “Con su auspicio se empezaron a formar los primeros grupos”, señala Juan Ignacio Inverardi, dirigente de una rama de Lobatos. “El nuestro es uno de los grupos más viejos, se llama Bernardino Rivadavia y data del año 1923”. Comenta que es explorador desde los seis años y ahora tiene veintisiete. “Para mí, esto es casi toda mi vida. Incluso mis padres fueron scout. Desde hace ya muchos años, por una donación, ocupamos este predio en Condarco 206 -junto a las vías del ferrocarril Sarmiento-. Antaño, aquí había una caballeriza” y muestra la casa, antigua y maltrecha, con un porche central flanqueado por altas columnas y ventanas con rejas. Después se fueron levantando las construcciones que le siguen, una sucesión de habitaciones muy modestas, decoradas con los distintivos propios de cada nivel: banderines, dibujos y pañuelos, que demuestran que cada una de ellas alberga a una rama de las que conforman la asociación.

Los grupos cuentan con una organización lejanamente parecida a la militar y según la edad se aglutinan en Lobatos, Scout, Caminantes y Rover. “Los Lobatos, pequeños de 7 a 10 años, integran La Manada, cuyo color es el amarillo”, aclara Juan Ignacio. “En esta etapa se trabaja muchísimo con la fantasía y para ello nos inspiramos de un modo constante en El Libro de las Tierras Vírgenes, de Rudyard Kipling. Así, nuestra manada se denomina Hijos de Raksha, que es la loba que crió a Mowgli desde niño como su hijo. Para el grupo, yo soy Kaa, la boa constrictor, otro personaje de la novela. También está Akela, el viejo lobo, o Baloo, el oso gris que les enseña la ley. Procuramos que los chicos elijan los nombres de sus dirigentes, aunque orientados por los Viejos Lobos, quienes los ayudan a resaltar o a descubrir las cualidades y las características de cada uno”.

“La tropa Scout abarca el rango de los 11 a los 14 años y sus miembros se dividen en patrullas. Aquí el eje principal es la aventura, la destreza física y el contacto con la naturaleza, por eso su color es el verde. Los Scout comienzan a cocinar ellos solos, hacen el fuego, acampan. Cuando alcanzan este rango, ya se puede decir que son exploradores de ley, hacen su promesa scout e incluso cambian el saludo. Los Lobatos lo ejecutan con dos dedos imitando las orejas del lobo, en cambio los Scout utilizan los tres dedos, donde el mayor protege a los menores. Así como cada gesto tiene un significado, ninguna tarea es meramente recreativa, sino que todas conllevan la intención de aportar una enseñanza. Se apela a que los chicos, mediante el juego, se ejerciten en tomar decisiones. Por ejemplo, en la rama Scout ellos mismos elaboraron el proyecto de aprender fotografía. Entonces se les organizó un curso breve y luego mediante una salida al zoológico experimentaron lo aprendido: tomar fotos, pero desde una perspectiva diferente, cuidando el modo, la luz adecuada, el encuadre y el ángulo correctos”.

“Con los más chiquitos hicimos todo un programa sobre los derechos del niño pero sin informarles que eso era precisamente lo que iban a aprender, sino también acudiendo al juego, insistiendo en que somos todos iguales, o planteando: ¿Qué pasa si uno tiene la mano atada y por lo tanto está limitado para cumplir una tarea?¿Cómo puede ejecutarla a pesar de ello y cómo podemos ayudarlo los demás? Y así fueron sacando un derecho cada sábado, hasta que concluyeron con un trabajo final, pero habiendo experimentado paso a paso, cada uno de esos derechos. Lo que se busca esencialmente es eso, el crecimiento personal”. Los Caminantes son los chicos de 14 a 17 años. Su etapa se basa en el descubrimiento, el hacer investigaciones de proyectos o de servicios. “Cuando viajamos a alguna provincia, previamente ellos hacen una descubierta de esa zona, que consiste en buscar toda la información posible respecto a sus riquezas naturales, geografía y lugares turísticos. Es un modo de descubrir y comenzar a manejarse en el mundo adulto, del que ya no están demasiado lejos”. A continuación siguen los Rover, una categoría que abarca desde los 17 a los 21 años, creada por el propio Baden Powell para dar cabida a quienes ya habían alcanzado el límite de edad y permitirles prolongar su presencia en el movimiento.

Una norma del scoutismo es adherir a una religión, cualquiera sea ella. Esto determina que la relación entre los distintos grupos sea variable. “Nosotros tenemos más afinidad con otra agrupación denominada René Favaloro, porque al igual que la nuestra, tiene una conformación heterogénea, donde sus miembros profesan distintas religiones. No ocurre lo mismo con los grupos en los que todos pertenecen a una sola confesión, que son como más cerrados”.“En el transcurso del año, algunos fines de semana se organizan campamentos en Marcos Paz, Moreno o Ezeiza, pero en el verano hacemos un campamento más largo, de una semana completa, adonde concurren todos, pequeños y grandes y tienen la oportunidad de demostrar lo aprendido, no sólo en cuanto a las actividades y oficios sino en lo que hace a la convivencia. Es una especie de evaluación anual donde uno ve si los chicos aprendieron a compartir, a practicar la tolerancia, a convivir con otra persona que no es igual a uno, que no tiene los mismos gustos. Aprovechamos también para instruirlos en orientación diurna y nocturna, en cómo equiparse para una caminata o cómo prender el fuego, aún con leña mojada”.

Juan Ignacio recuerda que hubo muchos scout que participaron en el rescate de las víctimas del atentado a la AMIA o en las inundaciones de Santa Fe, colaborando en las colectas y en la construcción de las defensas para controlar el desborde del agua. “También se hacen servicios en la festividad de San Cayetano o en las peregrinaciones a Luján, ayudando en los puestos sanitarios. La rama de los Caminantes, junto con los Lobatos, elaboraron hace poco juegos didácticos y de mesa, y el Día del Niño los llevaron a un comedor de un barrio carenciado y pasaron toda la jornada con los chicos que asistían allí. También se apadrinó a una escuelita rural de Misiones, se juntaron ropa, muebles, comida, libros y se viajó hasta ese sitio para llevar todo y los chicos pudieron compartir la alegría de los pequeños destinatarios. Todas estas cosas lo enriquecen a uno. Cada rama tiene su promesa para con su dios -no importa cual sea-, para con su familia y para con la Patria, y estas ceremonias tienen una mística que se asemeja a los rituales de las antiguas órdenes de caballería. Esa es la promesa que hace cada uno cuando recibe su pañuelo. Y ése pañuelo es el que nos recuerda que tenemos el honor de pertenecer al grupo, la responsabilidad de cumplir con nuestra palabra, de ser dignos de confianza, y útiles a los demás o como expresa nuestra Ley: limpios y sanos, puros en pensamientos, palabras y acciones”. En suma, todas las virtudes que alentaba su fundador, aún en su mensaje póstumo, cuando escribió: “...Asíos a vuestra promesa Scout. Siempre, aún cuando hayáis dejado de ser muchachos...la verdadera manera de lograr la felicidad, es hacer felices a los demás...”


Papeles de Trabajo


Digesto

  • Publicaciones
    Consumo, Salud y Derechos y La Seguridad en el Tránsito en la Ciudad de Buenos Aires son los dos nuevos volúmenes de la colección Papeles de Trabajo, una publicación disponible asimismo en formato pdf haciendo click aquí.

  • Agenda
    El área de Comunicación e Investigación del organismo editó la Agenda 2007 de la Defensoría del Pueblo de la Ciudad de Buenos Aires, que contiene las efemérides y aniversarios más importantes vinculados a los derechos humanos en el ámbito local, nacional e internacional.

  • En peligro
    La Defensoría del Pueblo alertó sobre el irregular estado de siete estaciones de servicio porteñas y recomendó a la Subsecretaría de Control Comunal “más control ante el peligro potencial que representan”. Si bien las irregularidades detectadas fueron encauzadas en las distintas reparticiones del Ejecutivo local, la Ombdusman recalcó que estos comercios “merecen una supervisión más estricta, ya que gracias a las denuncias formuladas por los vecinos se detectaron serias irregularidades en su funcionamiento”. Ver resolución

  • Seguridad vial
    Organizada por la Defensoría del Pueblo, la Embajada de Nueva Zelanda y el Instituto de Seguridad Vial de la Fundación Fun-Dar, el pasado 19 de diciembre se desarrolló la mesa debate Por una política integral de Seguridad Vial en la Ciudad de Buenos Aires. Educación, ingeniería y control, las claves del modelo de éxito neocelandés.

  • Cobertura
    La doctora Alicia Pierini exigió a la Superintendencia de Servicios de Salud que garantice a las personas con enfermedades crónicas o terminales la posibilidad de continuar con la misma cobertura médica en caso de perder su trabajo. “Es inadmisible que las obras sociales rechacen la solicitud de un beneficiario que, aunque haya cesado su actividad laboral, requiere la continuidad de la cobertura de salud ofreciendo pagar la cuota que corresponda al plan de adherentes”, fundamentó la Defensora del Pueblo. “Más aún cuando la persona padece graves afecciones que fueron tratadas por los servicios y profesionales de la entidad durante el lapso en que transcurrió la relación laboral”.

  • Preservación
    El juez porteño Roberto Gallardo condenó al Gobierno porteño y a la empresa constructora CIADA a pagar un millón de pesos cada uno como resarcimiento por la demolición de la que era considerada la propiedad más antigua del barrio de Flores, la Casa Millán. El fallo ordena a la Comuna que destine el dinero a un programa de "preservación, recuperación y difusión del patrimonio cultural". Con respecto a la suma que debe pagar la compañía que demolió la casa en noviembre de 2000, se indica que la beneficiaria será la Defensoría del Pueblo de la ciudad, iniciadora de la causa judicial.

  • Memoria
    Organizado por la Defensoría del Pueblo, la Sociedad Iberoamericana de Gerontología (SIG ), el Parlamento de la Tercera Edad de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, la Red Nacional Argentina de Adultos Mayores y organismos que trabajan con el sector y la Asociación Civil Años, se realizó los días 12 y 13 de diciembre en la Legislatura porteña el IV Encuentro del Mercosur con la memoria de los pueblos.

  • Puente
    La Defensoría del Pueblo recomendó al Ministro de Planeamiento y Obras Públicas porteño que efectivice a la brevedad los trabajos de reparación del Puente de la Reconquista –ubicado en el cruce de las avenidas Córdoba, Juan B. Justo y las vías del Ferrocarril General San Martín- y analice las tareas viales necesarias para preservarlo de eventuales impactos de vehículos de gran porte. Ver resolución

  • Creación
    Debido a la gran cantidad de personas ancianas extraviadas o desvinculadas de sus familias que carecen de vivienda, la Defensoría del Pueblo recomendó a la ministra de Derechos Humanos y Sociales que arbitre los medios necesarios para promover la creación de un establecimiento geriátrico que contemple la internación de personas con patologías psiquiátricas crónicas. Ver resolución

  • Cruce seguro
    Con motivo de la muerte de un joven vecino, un grupo de habitantes de la Villa 20 denunció en la Defensoría del Pueblo que no hay pasos peatonales sobre las vías del ferrocarril en el tramo que corre entre las estaciones Lugano e Illía, que pertenece a la concesión otorgada a la empresa Transportes Metropolitanos Belgrano Sur S.A. En consecuencia, Alicia Pierini exhortó al Ministro de Planeamiento y Obras Públicas porteño a que disponga de modo urgente la construcción de un cruce y garantice que las obras finalicen en el plazo de 60 días. Al mismo tiempo recomendó al interventor de la Comisión Nacional de Regulación del Transporte que intime a la compañía a cumplir los compromisos asumidos e instale dos casetas con personal de vigilancia las 24 horas y disponga la señalización y alarmas sonoras necesarias para la seguridad de la población que diariamente cruza las vías a través de senderos no autorizados, hasta tanto se construyan los puentes peatonales programados. Ver resolución

  • Procedimiento
    Trescientos vecinos de la Villa 20 que reclamaban al Ejecutivo local el cumplimiento de la ley 1.770 denunciaron que fueron desalojados violentamente por efectivos policiales y de Guardia de Infantería. Por ello, la Defensoría del Pueblo exhortó al Jefe de la Policía Federal Argentina a que investigue los hechos denunciados y determine las responsabilidades de los integrantes de las fuerzas de seguridad que intervinieron en el procedimiento. Ver resolución

  • Naturaleza
    La Defensoría del Pueblo recomendó al director del Área Gestión de la Ribera del Ministerio de Espacio Público del Gobierno porteño que elabore un plan de manejo para el Parque de la Memoria y el Parque Natural –que se están construyendo frente a Ciudad Universitaria-, donde se contemple un grado de protección importante del sector denominado natural, para que sea empleado como sitio de educación ambiental, laboratorio biológico natural, área de paseos temáticos y actividades afines. Al mismo tiempo, solicitó que se proponga una mejor solución para llegar a una finalización de las obras compatible con la calidad ambiental del ecosistema del lugar. Ver resolución

  • Patrimonio
    A raíz de una posible demolición de la Casa Colectiva La Nacional, más conocida como El Conventillo de la Paloma, en Serrano y Thames, la Defensoría del Pueblo requirió al director General de Fiscalización de Obras y Catastro que ante cualquier solicitud de aviso o permiso de obra correspondiente a ese predio se gire el expediente a la Dirección General de Interpretación Urbanística a fin de dictaminar si las obras están de acuerdo con el nivel de protección estructural que le corresponde al inmueble, declarado Patrimonio Histórico Cultural. Ver resolución

  • Pilares
    La Defensoría del Pueblo recomendó a la ministra de Espacio Público que disponga los medios necesarios para el cumplimiento de la ley 1.166 y emita una resolución para que sean instalados pilares de energía eléctrica para los puestos de venta de alimentos en la vía pública. Ver resolución

Filo, punta y taco

A partir del furor del tango, San Telmo y aledaños, pero sobre todo sobre la calle Suipacha se llena de locales que venden calzado de fabricación artesanal apto para danzar al compás del dos por cuatro. Allí encuentran la horma de sus zapatos los apasionados por las pistas de madera enceradas.

Hace casi cinco años que la calle Suipacha al 200 congrega a zapaterías y locales dedicados a calzar a bailarines de tango, aficionados y turistas que prefieren los clásicos bicolor a la hora de salir a las pistas. Dicen los expertos que una vez que se aprende a bailar con tamangos especiales, resulta muy difícil hacerlo de otro modo.

Cristina Caprioli trabaja desde hace 30 años en la zapatería Bailarín Porteño, a la que considera un emprendimiento unipersonal, donde transcurrió su carrera como vendedora. La empresa nació en los años 70 y se dedicaba a fabricar zapatos de señora mayor, “bien cómodos”, pero cuando empezó a cundir el furor tango, hace tres años, se especializó en el calzado dos por cuatro. "No me tomes fotos que no me saqué las ojeras" exige, y admite que siempre fue un poco patadura para bailar tango.

“Las señoras necesitan un buen calzado y nosotros le garantizamos resistencia y comodidad” relata Caprioli, como si repitiera el eslogan de una famosa hamburguesería, calidad, servicio y limpieza. “Un par cuesta entre 160 y 220 pesos, siempre dependiendo de los materiales usados, que suelen ser cueros buenos, porque con los sintéticos se transpira mucho y se humedece el pie. La suela tiene que ser suela, y el que usa sólo zapatos para bailar utiliza modelos de cromo -como una gamuza más gruesa con otro proceso de fabricación que logra que el calzado no patine- que no sirven para andar en la calle. Vos pensá –solicita- que el bailarín a veces está ocho horas dale que dale en la milonga”.

Antiguamente, el ritual de sacar a bailar a una dama incluía, además del bien conocido cabezazo, un complemento que consistía en frotar el empeine del zapato contra la parte posterior de la pantorrilla, como lustrando la parte superior del calzado. En las pistas actuales, esta práctica se dejó de lado, y se reemplazó por la simple extensión de la mano seguida de la pregunta ¿bailás?.

“Los turistas y los jóvenes de entre 25 y 30 compran muchos zapatos, y también los bailarines tradicionales, que se dedicaron al tema durante toda su vida. Es que el tango está al alcance de las manos -los pies-, incluso para los japoneses o los rusos, que son traídos en manada por los tours de las agencias, y a veces se llevan de a diez pares. Esta cuadra tenía dos locales de zapatos de tango cuando nosotros llegamos, y hoy ya hay seis. Ya se puede decir que esta es la vereda de zapatos de tango, y eso estimula a los compradores”, se entusiasma la veterana vendedora.

Sin embargo, hoy también se baila con zapatillas. Luciano Brigante enseña tango en el Distrito Federal mexicano, donde se radicó hace seis años. Allí, el dos por cuatro juega su mejor papel for export. “En las milongas o en las clases mismas los chicos vienen con calzados deportivos, porque les resultan más adecuados para aprender ciertos pasos, pero a la hora de profesionalizar el asunto, es necesario que la punta del zapato del hombre resbale, o que los tacos de la mujer tengan una altura determinada. Es lo establecido, pero eso no quita que cualquiera pueda hacer un firulete descalzo en el living de su casa”, aclara el treintañero, segundo lugar en el 2004 del Campeonato Mundial de Tango de Salón de Buenos Aires, quien reconoce que la esencia del baile se encuentra sólo en Argentina.

Cae la tarde sobre Suipacha, y en los parlantes de uno de los locales se escucha de fondo Chiquilín de Bachín, un tango de Horacio Ferrer que musicalizó Astor Piazzolla, con sus versos casi armados para esta nota: “Cada día en su tristeza que no quiere amanecer, lo madruga un seis de enero con la estrella del revés, y tres reyes gatos roban sus zapatos, uno izquierdo y el otro ¡también!”.

EQUIPO DE TRABAJO:

Dirección General Dra. Alicia Pierini
Dirección Periodística Dr. Oscar R. González
Coordinación Periodística Lic. Pablo G. Fernández | Redacción Lic. Francisco Capurro Robles y Jorge Rodríguez Correa Diseño Ronald Smirnoff | Fotografía Valeria Niccolini y Julieta Panebianco. Colabora Luciana Garrido
Propietario Defensoría del Pueblo de la Ciudad de Buenos Aires

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Permitida la reproducción citando al autor e incluyendo un enlace al artículo original

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