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Revista digital
Buenos Aires, crónicas de la ciudad abierta es la publicación digital de la Defensoría del Pueblo, que refleja la tarea desplegada por la institución y sirve para acercarse a quienes se interesan en la promoción de los derechos ciudadanos, en las cuestiones urbanas y en el desarrollo de políticas públicas participativas y democráticas. SUSCRIBIRME
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NOVIEMBRE 2006
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Hacer frente |
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Las leyes se hacen para ser cumplidas. Sin embargo, cuando determinadas infracciones se masifican, corresponde investigar razones y reencauzar la cuestión. Ejemplo: la ley 257 sobre verificación del estado de frentes y balcones registra la siguiente performance: sobre 252.650 inmuebles afectados por la norma, sólo 10.675 obtuvieron certificación en los ocho años que lleva de vigencia. Ahora, el Gobierno de la ciudad ha intimado intempestivamente a 30.282 vecinos para su cumplimiento y lleva labradas 6.683 actas de infracción, según datos oficiales. Otra muestra de una reglamentación masivamente incumplida: la ley 66, que obliga a los restaurantes a tener el menú en Braille. ¿Alguien se topó con alguna carta en ese idioma para no videntes? Resulta evidente que para que las leyes sean cumplidas deben ser cumplibles. Al reglamentar la norma mencionada en primer término no se previó cómo aliviar a los propietarios frentistas del costo económico que requieren tanto la certificación como las reparaciones, ni tampoco los subsidios y créditos accesibles para realizarlas. Legislar es algo más que concebir normas, por más adecuadas que parezcan: también hay que prever el modo en que van a regir la vida cotidiana de los habitantes y, cuando la realidad social revela su incumplibilidad, dictar un nuevo procedimiento.
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A los tiros
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La ciudad en armas
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En la ciudad de Buenos Aires hay un arma de fuego cada ocho hogares. Así lo refleja un informe de la Dirección Nacional de Política Criminal en el que también se destaca que el 75 por ciento de las muertes producidas con armas que superan incluso a las producidas en accidentes de tránsito- no ocurren durante un robo, sino tras discusiones entre personas que muchas veces se conocen y deciden terminan un conflicto a los tiros.
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“Según un estudio realizado por el Servicio de Tanatología del Cuerpo Médico Forense del Poder Judicial de la Nación, la principal causa de muerte violenta en la ciudad de Buenos Aires durante 2004 fue el uso de armas de fuego: fallecieron 233 personas baleadas, una cada día y medio”, apunta Dario Kosovsky, director del Centro de Estudios de Política Criminal y Seguridad del Instituto de Estudios Comparados en Ciencias Penales y Sociales (INECIP) y miembro de la Red Argentina para el Desarme.
La Organización Mundial de la Salud estimó que, a fines del siglo XX, el 63% de los homicidios mundiales eran ocasionados por el empleo de armas de fuego, que se habían transformado en la primera causa de muerte en América latina entre las personas de 15 a 44 años. “La tenencia y el uso de armas livianas y pequeñas es uno de los principales factores responsables de los niveles de violencia”, precisa el informe Muertes y delitos por armas de fuego en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, producido por la Dirección Nacional de Política Criminal del Ministerio de Justicia y Derechos Humanos. “Debido a su tamaño, fácil adquisición, bajo costo, durabilidad y facilidad de manejo, en las últimas décadas se ha extendido su utilización, convirtiéndose en el vehículo de la mayoría de las muertes y heridas en los enfrentamientos entre personas”.
De acuerdo al Registro Nacional de Armas (RENAR) -el organismo responsable de registrar, fiscalizar y controlar tanto a los poseedores de armas como a quienes las fabrican-, la ciudad de Buenos Aires es, después del conurbano bonaerense, el segundo distrito del país con mayor cantidad de personas armadas: 87.613, entre particulares, empresas privadas, agencias de seguridad, bancos, entidades oficiales y transportadoras de caudales. “Las cifras oficiales revelan que alrededor del 3% de la población porteña tiene al menos un arma de fuego registrada en su casa. Sin embargo, para dimensionar el circulante total es necesario considerar aquellas sobre las que el Estado no tiene registro ni control alguno y que pertenecen al comúnmente denominado mercado negro, precisa Kosovsky. “La cantidad exacta de este tipo de armas es difícil de determinar, aunque si se toma en cuenta el estudio de victimización de 2003, que indica que el 8,7 % de los porteños está armado, existe una brecha importante entre ambos datos. En promedio, la realidad demuestra que en uno de cada ocho hogares hay un arma de fuego”.
Las causas de esta proliferación son múltiples: “La creciente desconfianza ciudadana en el sistema público de seguridad y en las instancias institucionales de gestión de la conflictividad, particularmente la justicia, y una expansión sin precedentes de la cultura del miedo. Estos factores potencian la oferta al tiempo que estimulan la demanda de armas de parte de la población. Un estricto control de las bocas de inyección de armas y municiones al mercado debiera ser complementado con la campaña de entrega voluntaria de armas a cambio de una compensación -eje de los denominados planes de desarme- para quienes se acojan a esta iniciativa. A través de estas acciones no se pretende acabar con el delito sino reducir los riesgos de lesiones y homicidios en riñas y accidentes caseros en particular los que involucran a chicos-, disminuir la cantidad de suicidios y estimular la resolución pacífica de los problemas interpersonales, generando un debate público que permita terminar con la cultura del miedo y la visión del otro como un enemigo”.
Para Gabriel Conte, ex viceministro de Seguridad de la provincia de Mendoza y miembro del directorio ejecutivo de la Coalición Latinoamericana para la Prevención de la Violencia Armada (CLAVE), “resulta fundamental que la ciudad de Buenos Aires y también el conurbano desplieguen una política para el control integral de armas y el desarme, acompañado por acciones que promuevan una cultura de paz desde las escuelas y formas alternativas de resolución de conflictos. Es autodestructivo que se considere la vida de los habitantes de un país como una cuestión sujeta a los vaivenes del mercado, como también lo es que el Estado -por acción u omisión- tercerice en sus ciudadanos la seguridad y la justicia, a un altísimo costo calculable en muertes, lesiones, familias destruidas y pánico. Cuando alguien compra un arma de fuego no paga el precio del daño que puede ocasionar”.
Entre 2000 y 2001, Mendoza inició una política de participación comunitaria para la prevención del delito vinculada a una fuerte reforma del sistema de seguridad pública, finalmente concretada en 2003 con el acuerdo de los principales partidos políticos. En ese marco, se dio comienzo a un control integral de armas y municiones, se modernizaron los arsenales propios de las policías y de los depósitos de armas tanto del poder ejecutivo como del judicial, se sancionó una nueva normativa para desalentar el armamentismo civil y, finalmente, se puso en marcha un plan de canje de armas por tickets trocables por alimentos en comercios de barrio y por entradas para el fútbol local.
“Este plan tuvo una diversidad de objetivos”, explica Conte. “Sacar de circulación armas que la gente ya no quiere tener y evitar que ingenuamente las incorporen al mercado negro con tal de deshacerse de ellas, promover otras formas de seguridad, fortalecer mecanismos de control y persecución penal, engendrar una conciencia de resolución de conflictos por medios pacíficos y evitar accidentes domésticos que permitan disminuir las atenciones por heridas de armas en hospitales y muertes. De esta forma, en sólo 45 días se recolectaron tres mil armas y más de 8 mil municiones. Las nuevas prácticas aplicadas a arsenales y justicia permitieron también que ya se hayan destruido unas 100 mil municiones secuestradas y unas 13 mil armas, lo que posibilitó al mismo tiempo que el índice de delitos a mano armada entre los jóvenes disminuyera un 14 por ciento y el de la muertes ocasionadas por un arma de fuego un 18 %”.
La diputada Silvia La Ruffa, presidenta de la Comisión de Seguridad de la Legislatura porteña, es autora junto a otros cuatro legisladores- de un proyecto de ley que ya tiene dictamen único de esa comisión y que propone la creación de un Programa de Reducción de Uso y Tenencia de Armas de Fuego como una política de Estado estructurada a partir de dos ejes: “Uno es permanente, y pasa por coordinar acciones de sensibilización e información acerca de los riesgos de la posesión y el empleo de armas. Para ello, se plantea incorporar el tema en la currícula escolar, realizar campañas de difusión en los establecimientos educativos, los hospitales públicos, las comisarías y los medios masivos de comunicación. El otro eje se relaciona directamente con la implementación del canje voluntario de las armas en manos de civiles a cambio de algún beneficio que el Ministerio de Gobierno -la autoridad de aplicación- deberá establecer en la reglamentación después de haber firmado un convenio específico con el RENAR”.
“La acción del Estado y en particular del sistema de seguridad pública resulta imprescindible a fin de intervenir en la dinámica de este proceso para que los perdedores no sean los mismos de siempre”, asegura Kosovsky. “Mientras tanto -concluye Conte- la sociedad debe entender también que, en los tiempos que corren, tener un arma en el hogar es dormir con el enemigo”.
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CLAUDIO TAMBURRINI, FILOSOFÍA Y DEPORTE
Tarjeta amarilla
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"El deporte expresa las tendencias negativas existentes en la sociedad"
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Arquero de primera división del club Almagro cuando fue secuestrado por un grupo de tareas el 23 de noviembre de 1977 y confinado en el centro clandestino de detención conocido como Mansión Seré, protagoniza cuatro meses después una milagrosa huida narrada en la película Crónica de una fuga. Radicado desde entonces en Suecia, se especializó en la filosofía del deporte y en esta entrevista opina sobre la violencia en los estadios de fútbol y las conductas antiéticas que rodean al mundo de los atletas de elite.
¿Cómo describiría el estado actual del deporte y, en particular, del argentino?
Ambos están hipercomercializados. El nivel de profesionalismo y la consiguiente dedicación que conlleva han alcanzado extremos nunca antes vistos. Eso trajo aparejado un extraordinario desarrollo técnico y de marcas y records extremadamente atractivos para el público, que es el principal generador del desarrollo de este mercado. Obviamente, en toda actividad en la que hay en juego grandes cantidades de dinero, prestigio y reconocimiento social, habrá siempre fenómenos indeseables de corrupción y de administración dudosa de los asuntos económicos y competitivos. A primera vista, parecería que el estado de cosas en el deporte argentino en ese aspecto es peor que en otros países. Sin embargo, ésa es una tesis que debe ser demostrada. Existe la posibilidad, por ejemplo, de que en otras realidades deportivas exista el mismo nivel de corrupción, pero que esas cuestiones no sean sacadas a la luz con la misma convicción con que sucede allí. En ese sentido, es fundamental el rol que desempeñan los periodistas deportivos quienes, salvo escasas excepciones, no suelen dedicarse a investigar.
¿La violencia y la discriminación que se observan en el fútbol son el reflejo de una sociedad que también es agresiva y racista?
En cierto sentido sí. Pero el fanatismo deportivo, expresado en el excesivo partidismo local y el chauvinismo deportivo, exacerban esas manifestaciones negativas que muy raras veces se observan en otros deportes. En Europa, por ejemplo, es un hecho sociológico probado que elementos de la ultraderecha política con inclinación neonazi se amparan en las barras bravas para desarrollar sus actividades. En ese sentido, el deporte sólo expresa las tendencias negativas existentes en la sociedad. Pero a veces lo hace potenciándolas de forma tal que, en el marco de una competencia deportiva, se manifiestan de una forma mucho más virulenta.
¿Qué opina acerca del derecho de admisión que comenzó a aplicarse en las canchas argentinas para reducir la violencia? ¿Qué métodos podrían ponerse en práctica para terminar con las barras bravas?
El derecho de admisión es una prerrogativa justa y necesaria de todo organizador de un espectáculo. Eso presupone también que debe ser ejercitado con responsabilidad y de acuerdo a las normas legales vigentes. Por ejemplo, no es aceptable que sea ejercido negándole el ingreso a individuos por razones étnicas, de género, inclinación sexual o religiosas. Por el momento que atraviesa el fútbol argentino, me parece una medida necesaria que, además, puede ser complementada con la identificación y posterior procesamiento de los responsables de hechos violentos contrarios a la ley. Otros métodos que suelen ser efectivos son la aplicación de multas o la quita de puntos a los clubes cuyas barras bravas cometen esa clase de actos. También se les puede cargar los gastos de seguridad, pero es imprescindible tener en cuenta la apretada situación económica que la mayoría de ellos atraviesa. En ese caso, los ingresos generados por los derechos televisivos de los partidos que se quedan la Asociación del Fútbol Argentino podrían destinarse para ese fin. La idea es que el organizador último de los torneos -que está por encima de los clubes y que, además, es quien cuenta con un tremendo poderío económico cubra sus propios gastos de organización en el área de la seguridad.
¿Cuánto influye en esta situación el negocio que las grandes corporaciones han desplegado alrededor del fútbol?
Que en la Argentina el modelo gerencial esté teñido de irregularidades no significa que sea intrínsecamente malo, el problema es la forma en que fue aplicado. Evidencia de ello son otros países en los cuales no existen los mismos vicios o donde no fue implementado y pese a ello existe violencia de barras bravas. El debate habitual tiende a adjudicar todos los males del deporte de alta competitividad al sistema de gerenciamiento, pero creo que se requiere una actitud más sobria y menos ideológica en este aspecto, destinada a establecer la verdadera incidencia de los distintos factores que influyen en las barras bravas y en otros efectos indeseados del mercado del deporte.
¿Puede un atleta alcanzar el máximo rendimiento sin caer en conductas antiéticas como el doping?
El objetivo del deporte profesional de elite es vencer a los rivales mediante prácticas que constantemente buscan superar los límites de la capacidad de rendimiento del atleta, y que muchas veces son contraproducentes para su salud. La expresión más exacerbada de esto es el dopaje. Los organismos internacionales han decidido proscribir ciertas sustancias y métodos de entrenamiento, bajo el pretexto de que son nocivos para la salud y constituyen una ventaja competitiva que viola el espíritu limpio del deporte. Sin embargo, tanto algunas artes marciales como el boxeo conllevan intrínsecamente un riesgo de daño físico para quienes los practican y nadie se opone a ellos, porque se considera que el consentimiento del atleta adulto y bien informado neutraliza el carácter moralmente problemático de la posibilidad de sufrir un perjuicio. Sin embargo, en todas las demás profesiones aceptamos y admiramos a quienes deciden arriesgarse en el ejercicio de sus actividades. A nadie se le ocurriría cuestionar el ascenso de un ambicioso abogado porque consiguió su nuevo puesto poniendo en riesgo su salud física, psíquica y social. Entonces, si en el campo profesional partimos del presupuesto de que el individuo es quien puede juzgar mejor los costos y beneficios que se desprenden de sus decisiones, y quien más arriesga tiene derecho a llevarse la victoria. ¿Por qué debería ser distinto en el deporte profesional?
¿No sucede algo similar cuando se habla de practicar un deporte limpio?
Claro, porque para poder mantenerse en primera línea internacional, los atletas deben ingerir diferentes preparados nutricionales, complejos vitamínicos y dormir en carpas de oxígeno. ¿Eso es conciliable con ese espíritu del deporte del que hablan los románticos del amateurismo y que no existió más que en la imaginería popular y en el actual marketing de los dueños del deporte internacional?. Los atletas de ahora no son más limpios que sus colegas que se dopan. La única diferencia es que éstos últimos violan una normativa vigente. Si el dopaje estuviese autorizado, unos y otros cumplirían con el espíritu del deporte de elite de igual manera e infringirían los objetivos del deporte recreativo.
¿Quiénes son, a su juicio, paradigmas éticos de nuevos deportistas que sirvan de émulos para la juventud?
No conozco a los deportistas en toda la dimensión necesaria para poder erigir a algunos o algunas como ejemplos. Quien manifieste una conducta excelente en la pista o en una cancha puede tener actitudes reprochables en otras áreas de su vida. Por eso, lo más razonable es abstenerse de hacerlo, porque los seres humanos son falibles. Un modelo actual puede resultar una figura criticable en el futuro. Lo que hay que destacar para la juventud son valores y conductas, no personas.
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Patada libre
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El sensei enrolla la venda de tela en su tobillo, la ajusta lo suficiente para que sus pies no se lastimen al golpear a algún oponente y luego anuda el cinturón negro a su traje blanco recién lavado. La calma de este ritual perdura hasta que comienza el primer ejercicio de alguna de las artes marciales que el maestro enseña a sus alumnos, y los gritos invaden la antigua casa reciclada de Almagro donde se rinde culto a la patada pero se enseña también que es necesario ceder para vencer.
El porte físico, la altura y la mirada de Juan Carlos Baena, maestro de unos 10 alumnos, contrasta con la amabilidad de su carácter y la calma de sus palabras. “El karate es un arte de defensa personal, y por eso enseña a no utilizar la violencia, a no pelear. La verdadera maestría está en evitar el combate. Yo no practico artes marciales para romperle la cabeza al colectivero que no me paró, lo hago porque si tengo un problema lo puedo afrontar con una seguridad interior muy fuerte. El karate me hizo un hombre pacífico y me dio un gran empuje psicomotriz. Así grandote como me ves, nunca participé en una pelea, porque si tengo equilibrio físico tengo equilibrio mental”, puntualiza este sensei que además se gana la vida como kinesiólogo en una clínica que trabaja con pacientes terminales. Tres veces por semana se dedica a esta disciplina que define como una filosofía de vida que le permite no tomar clonazepam ni ir al psiquiatra.
El karate es sencillo y directo como todo arte japonés; se basa en la simplicidad y está estrechamente ligado al zen, el camino del guerrero. ”Kara” es vacío y “te” significa manos. Su nombre proviene de la no utilización de armas, de la búsqueda de un vacío de la mente que permita no utilizar la violencia. “A diferencia del que se practica en forma competitiva, aquí se busca el aspecto filosófico de la disciplina. En el dojo el equivalente al ring en el boxeo, que aquí significa lugar de iluminación- se descarga energía y se busca el vacío mental, no pensar explica Baena-, porque si lo hacés, perdés”.
El primer arte marcial que llegó a Argentina fue el Judo que en aquel entonces se escribía yudo-, de la mano de algunos profesores japoneses como Ogata, Matsubara y Kumazawa, quienes en 1933 comenzaron a reunirse con el objeto de conformar alguna entidad que difundiera esta disciplina en todos los ámbitos deportivos y, en 1938, fundaron la Asociación Argentina de Profesores de Yudo. Más tarde llegaron el karate y el taekwondo, este último introducido en nuestro país en 1967 por algunos maestros de Corea, nación de donde además proviene el sipalki. Luego llegaron desde China el kung fu, y de Japón el aikido y el kendo, entre otros.
Hace dos años, cuando se estrenó en los cines locales el filme El Último Samurai, se produjo un boom por las armas orientales. Los porteños querían aprender a usar la katana -espada japonesa- y mucha gente se preguntaba cuál era la disciplina que practicaban los samurai, para poder imitarlos. “El estereotipo del experto en artes marciales grandote y lleno de músculos lo creó la industria de Hollywood. Cuando los norteamericanos compraron el karate, tomaron lo que los japoneses les vendieron: saltos y tomas que no tenían nada que ver con la disciplina original. Se llevaban los dólares pero conservaban el milenario secreto”, asevera Juan Carlos. El problema, según este karateka con más de 40 años de experiencia en las artes marciales, es que si se introduce la competencia en estas disciplinas milenarias, estas contribuyen a formar una sociedad más competitiva, comunicando un doble mensaje: “esto es defensivo y pacífico, les dicen a los chicos, pero después les piden que les rompan la cabeza a los rivales. Agarraste a un loco, flaco advierte al cronista el calvo profesor-, porque de cien artistas marciales hay tres que piensan como yo. La mayoría se dedica a las competencias, y yo en ese ámbito he perdido un diente, he visto gente muy lastimada y chicos humillados psicológicamente, porque se cree que la enseñanza debe tener un estilo militar, como en la guerra, cuando Japón preparaba a los jóvenes con artes marciales para formar soldados muy fuertes en el combate cuerpo a cuerpo”.
La gran mayoría de los maestros de artes marciales tienen otras ocupaciones y se les vuelve cuesta arriba tratar de transmitir inalterados los valores que recibieron de sus maestros. En la época de la generación fast food, se prefiere todo lo que sea express y light. Algunos alumnos esperan más acción y como no aprendieron a usar un arma en dos clases prefieren probar con otras cosas. Las generaciones jóvenes llegan en cuentagotas a las clases: algunos se aburren y otros tienen padres que comparan a las artes marciales con algún tratamiento para mejorar la conducta. “Yo no voy a ser su psicólogo se queja Juan Carlos-, voy a ser su profesor de karate, alguien que les enseña una disciplina milenaria”.
Karina Ortiz es la encargada de los contenidos de Red Marcial, una agrupación dedicada a la difusión de estas disciplinas: “En los últimos tiempos la gente joven busca aprender defensa personal y deportes de combate, principalmente por la sensación de inseguridad que existe. Además, todas las consultas que recibimos de padres buscando un arte marcial para sus hijos siempre están orientadas a las destrezas tradicionales. Para los niños se busca siempre una actividad que incluya disciplina, respeto y orden, más allá de que la usen para descargar energía”, explica, y aclara que la filosofía de las artes marciales está ligada al respeto, a la paciencia, la perseverancia y al autocontrol. “No se aprende para derrotar a un oponente sino para vencerse a si mismo. Las artes marciales son artes de guerra, por lo cual incorporar esos conocimientos implica una gran responsabilidad. Las personas que conocemos profesan un gran amor y pasión por la disciplina que practican, y sería imposible que pudieran hacerlo sin eso, ya que son muy pocos los que viven de las artes marciales”.
Daniel Bendayan tiene 53 años y es ingeniero de ventas de sistemas de aguas calientes para grandes edificios. El sipalki es su vida y se define como un “sipalkista de alma”. Cuando tenía 18, conoció a un coreano que había traído un arte marcial nuevo que lo asombró. Al poco tiempo se puso a estudiar física en Ciudad Universitaria y conoció a otro maestro, más didáctico, que le despertó el amor por esta disciplina. “Durante unos años practiqué todos los días, cinco o seis horas por día, hasta que en 1976 fundamos nuestra propia escuela, porque con otro grupo de profesores teníamos diferencias pedagógicas y preferíamos que los chicos empezaran a manejar armas desde el comienzo del aprendizaje”, explica, mientras sus alumnos ingresan pausadamente a un sector de la cancha de paddle donde se iniciará la práctica.
Sipalki significa, literalmente, 18 armas. Es un arte marcial coreano-mongol que se practica con armas como katanas, cuchillo, palos, y nunchakus. Esta disciplina posee una influencia grande del pueblo mongol, nómade y acostumbrado a la guerra. También se nutre de la arquería, una actividad estrechamente ligada con el budismo zen. “En Mubikwan la escuela que dirige Daniel en el Barrio de Palermo-, tratamos de que a partir de un arte marcial aparentemente muy violento, se logre un cierto control y una tranquilidad, una paz que te haga entender que las cosas no se resuelven a los golpes. Los orientales usan mucho una frase que dice: ceder para vencer. Una ola no se enfrenta, se esquiva. Cuando alguien te ataca dejás pasar la energía. Hace poco me quisieron asaltar y tuve que usar mis conocimientos, pero en general trato de no pelearme, y eso les enseño a mis alumnos. Todos tenemos algo de violencia alojada dentro nuestro, y el sipalki te enseña a manejarlo”.
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Jornada en CD

Nueva campaña de difusión
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- Clausuras en CD
Bajo el título Por qué, cuándo y cómo se clausura un local en la ciudad de Buenos Aires, el área de Comunicación e Investigación de la Defensoría del Pueblo edita en formato CD las ponencias presentadas y el debate que tuvieron lugar el pasado 29 de marzo sobre esta problemática y que contiene las exposiciones de la Ombudsman porteña, Alicia Pierini, del ex fiscal y ex juez de Faltas Valentín H. Lorences; de la jueza Contravencional de Faltas Luisa María Escrich y del Fiscal General adjunto de la ciudad, Rubén Pereyra.
- Buscate
En el marco de las actividades programadas por la Defensoría sobre seguridad en el tránsito en la ciudad de Buenos Aires, se elaboró una serie de afiches y volantes que, bajo el lema Buscate proponen a quien los lee encontrarse en alguna de las 29 infracciones que se enumeran en el texto. El material tiene por objeto llamar la atención acerca de las transgresiones que cotidianamente se cometen sin que exista una necesaria conciencia sobre el riesgo que suponen para la vida humana. Los días 23, 24, 25 y 30 de octubre se realizó un operativo de difusión en el cual se distribuyeron casi 7 mil volantes y se entregaron para su colocación 250 afiches en la Dirección General de Licencias y en la Dirección General de Administración de Infracciones.
- Bronceado sin control
A raíz de las quemaduras que una joven sufrió en el brazo izquierdo al incendiarse la cama solar que estaba utilizando en un local de Palermo que ofrece el servicio de bronceado acelerado, la Defensora del Pueblo solicitó al jefe de Gobierno porteño que sean reglamentadas las leyes sobre el funcionamiento de esos dispositivos, y propuso que la futura normativa establezca criterios sobre máximos permitidos de radiación para que los clientes conozcan los riesgos provenientes de una excesiva exposición a este tipo de rayos y, a su vez, fije mecanismos de atribución de responsabilidad de los propietarios sobre el mantenimiento de los aparatos. Ver resolución
- Para acceder a la justicia
Auspiciado por el Fondo Especial para Ombudsman e Instituciones Nacionales de Derechos Humanos en América Latina y el Caribe, la oficina de Programas con Financiación Externa de la Defensoría del Pueblo trabaja en el Proyecto para el Fortalecimiento de las Instituciones de Garantía y de los Defensores de Derechos e Instituciones Nacionales de Derechos Humanos en la Ciudad de Buenos Aires - Difusión y Promoción de Herramientas para el Acceso a la Justicia,.
- Paradas libres
La Defensora del Pueblo recomendó al Subsecretario de Tránsito y Transporte del Ministerio de Planeamiento y Obras Públicas y al Director General de la Guardia Urbana que desalienten el indebido estacionamiento de vehículos en las paradas reservadas para la detención de las unidades de transporte colectivo de pasajeros, las que se ven impedidas de aproximarse a las veredas y desplegar los dispositivos de accesibilidad para personas con movilidad reducida. Ver resolución
- Señaladores
Por iniciativa del área de Comunicación e Investigación de la Defensoría, se están distribuyendo gratuitamente en todas las librerías de la ciudad propiedad de la editorial Eudeba 10 mil señaladores institucionales con la leyenda Tus derechos son letra viva. Hacélos valer.
- El sur también existe
A raíz de una investigación efectuada por el adjunto Gustavo Lesbegueris en el Jardín de Infantes Común Nº 8 del Distrito Escolar 19º, ubicado en Lafuente 2600, la Defensoría del Pueblo reiteró al Ministro de Educación porteño la necesidad de resolver la insuficiencia de edificios escolares en la zona sur de la ciudad, que afecta el acceso a la educación de nivel inicial de cientos de niñas y niños. Ver resolución
- Ciencia amenazada
Trabajadores de la Asociación Trabajadores del Estado y el Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas denunciaron ante la Defensoría del Pueblo diversas irregularidades que se están produciendo en el Museo Nacional de Ciencias Naturales “Bernardino Rivadavia”, entre las cuales se destacan la ausencia de una política de prevención de incendios, el hacinamiento en que sus empleados se encuentran y la grave situación de riesgo laboral que padecen por el uso y acopio de sustancias cancerígenas. Por ello, Alicia Pierini requirió al Ministro de Gobierno porteño que inspeccione el lugar y constate el fiel cumplimiento de la normativa vigente. Ver resolución
- Acceso libre
Como consecuencia de las mejoras realizadas en la vía pública de la Villa 20, una vecina discapacitada reclamó ante la Defensoría que se ve impedida de desplazarse en forma autónoma y segura para ingresar y egresar de su vivienda, por lo cual la institución recomendó al Director General de Acciones en la Vía Pública del Ministerio de Espacio Público que ejecute las obras necesarias para garantizar la eliminación de las barreras urbanísticas existentes en las inmediaciones del asentamiento mencionado. Ver resolución
- Escuelas protegidas
La Un grupo de padres de alumnos que concurren al Jardín de Infantes Nucleado “D”, en la calle Coronel Ramón L. Falcón 4801, revelaron ante la Defensoría que hace pocos meses se produjo un accidente en la Autopista AU1-25 de Mayo a raíz del cual la rueda de un vehículo se desprendió y cayó sobre el techo del aula de docentes lindante con el patio de juegos descubierto del establecimiento. Por ese motivo, la Defensoría del Pueblo solicitó al presidente de la empresa Autopistas Urbanas S.A. que disponga las medidas necesarias a fin de garantizar la protección edilicia y acústica y la seguridad de las escuelas y de las viviendas contiguas a las autovías que administra. Ver resolución
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Amigos de fierro
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El cine y la literatura fantástica siempre mostraron a máquinas inteligentes imitadoras del comportamiento humano, pero nadie soñó que en el año 2006 un curioso taller del barrio de Flores se dedicaría a producir esos robots multiuso que habitan desde siempre los espacios de la imaginación y se caracterizan como personajes centrales de la ciencia ficción.
Muchos libros y películas predecían que en un mañana no muy lejano los androides cobrarían vida propia y aniquilarían a los humanos para construir el mundo del futuro, y sin embargo la industria de la robótica es una perfecta realidad que países como Japón desarrollan sin pausa, pero con resultados muy lejanos a la ficción imaginada por Isaac Asimov.
En la ciudad de Buenos Aires la única invasión visible es la de los celulares, que distan mucho de parecerse a alguna de las simpáticas criaturas que se alojan en un taller nada común para la fisonomía del barrio de Flores, propiedad del ingeniero mecánico Eduardo Gerardi, quien se dedica a fabricar robots hace más de 30 años y que construyó su primer prototipo a los 16, mientras estudiaba electrónica, motivado por su fanatismo por la ciencia ficción. El benjamín se llamó Rómulo. “Me paré en la puerta de ATC para ofrecérselo a alguien, hasta que un día apareció Berugo Carámbula y le mostré una foto de la máquina. Unos días después vinieron a conocerlo Sergio Vainman y Jorge Maestro, dos guionistas de televisión que decidieron incorporarlo a alguno de sus programas. Luego la producción del ciclo de Tato Bores nos pidió un segundo robot, y entonces empezamos en serio con la empresa”, recuerda Gerardi, que actualmente dirige Robot Service, una compañía dedicada a la fabricación de estos artefactos que ya cuenta con más de 500 androides en su haber, destinados en su mayoría al marketing y a la publicidad.
El desafío de los ingenieros, mecánicos y artistas plásticos que trabajan en la empresa es lograr que la máquina sea creíble, que no parezca un robot. Lo más difícil es lograr un adecuado desarrollo de los androides humanos. “Hicimos a Cristóbal Colón y al general José de San Martín, y en estos personajes la gente ve los defectos más fácilmente. Si el prototipo tiene 30 movimientos y 2 de ellos no funcionan bien, enseguida se nota su carácter artificial”, explica Gerardi. A corto plazo -la fabricación de cada una de estas máquinas insume, en promedio, 4 meses-, Robot Service se propuso contar la historia argentina a través de sus protagonistas, todos ellos representados por robots.
Uno de los más famosos prototipos que realizó Gerardi fue protagonista de la trama de No te mueras sin decirme adonde vas, el filme del director Eliseo Subiela. “Lo necesitaba en 45 días y se fue a contratarlo a Estados Unidos, pero le salía muy caro. Nunca se imaginó que ese tipo de desarrollo se podía encontrar en el país. Nos contactamos con Fabián Bielinsky, su entonces mano derecha, y construimos el robot en menos de un mes”. Pero aquel que logró codearse con la monarquía europea es C2, que dialogó durante unos segundos con los reyes de España. En ciertas ocasiones, este tipo de androides se utilizan en las recepciones de fiestas, para recibir a los invitados y ubicarlos en las mesas.
Contra las visiones futuristas inminentes, Gerardi cree que falta mucho para que los robots sean comunes en el uso doméstico: “El proceso de desarrollo de la mecánica es muy lento, mucho más que el eléctrico y el informático. La Universidad Abierta Interamericana (UAI) tiene algunos proyectos interesantes para implementar la robótica en geriátricos, por ejemplo, pero no es tan fácil, estamos a años luz de que la máquina pueda pensar, resolver e interpretar: es un sueño lejano”.
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EQUIPO DE TRABAJO:
Dirección General Dra. Alicia Pierini
Dirección Periodística Dr. Oscar R. González
Coordinación Periodística Lic. Pablo G. Fernández | Redacción Lic. Francisco Capurro Robles y Jorge Rodríguez Correa Diseño Ronald Smirnoff | Fotografía Valeria Niccolini y Julieta Panebianco.
Colabora Luciana Garrido
Propietario Defensoría del Pueblo de la Ciudad de Buenos Aires
Copyfree Defensoría del Pueblo de la Ciudad de Buenos Aires
Permitida la reproducción citando al autor e incluyendo un enlace al artículo original
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