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Defensoría del Pueblo
DEFENSORA DEL PUEBLO
DRA. ALICIA PIERINI

Asociación de Defensores de la República Argentina

Revista digital

Buenos Aires, crónicas de la ciudad abierta es la publicación digital de la Defensoría del Pueblo, que refleja la tarea desplegada por la institución y sirve para acercarse a quienes se interesan en la promoción de los derechos ciudadanos, en las cuestiones urbanas y en el desarrollo de políticas públicas participativas y democráticas. SUSCRIBIRME

OCTUBRE 2006

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Primer balance

A diez años de sancionada la Constitución porteña, se hicieron varios balances, que intentaron mostrar los logros y las tareas pendientes enunciadas en aquel cuerpo legal. Todos vemos como positivo el proceso de construcción institucional que se ha venido alcanzando, y celebramos el nunca más a la arbitrariedad policial que significó la derogación de los edictos y su sustitución por nuevas normas que, aunque criticables, son infinitamente mejores a sus precedentes. También consensuamos que nuestra Carta Magna aspira a una ciudad democrática, progresista, participativa y moderna. Entre los pendientes, la construcción de una autonomía más real que la declamada se hace imprescindible, al igual que la necesaria aplicación de auténticas políticas activas que efectivicen los derechos y garantías que se proclamaron. Así como es valioso destacar que aquélla Convención Estatuyente del 96 pudo superar las confrontaciones políticas y alcanzar un texto aprobado por unanimidad de los cuatro bloques constituyentes, debiera ser parte del balance, además, preguntarnos qué ha pasado con ese espíritu de concordia y construcción que hoy no se ve por ninguna parte.

Mala leche

Un grupo de padres denunció que una conocida empresa láctea utiliza las instalaciones de la escuela donde concurren sus hijos, en el barrio de Belgrano, para repartir sin su conocimiento ni consentimiento yogures y postres que permanecen horas sin refrigeración y someter a los chicos a cuestionarios, sondeos de opinión y degustaciones que aprovechan la cautividad de la población escolar para promocionar sus productos. La Defensora del Pueblo exhortó al Ministro de Educación porteño a que adopte las medidas necesarias para proteger a los alumnos de este tipo de prácticas comerciales, completamente ajenas al quehacer educativo.

María G. es mamá de un alumno de la Escuela Nº 12 del Distrito Escolar Nº 10, ubicada en Cramer 3271, y asegura que en ese establecimiento es habitual que los chicos salgan cualquier mediodía con un pote de yogur en la mano. “La directora permite que algunas empresas repartan sus productos y hagan publicidad barata entre nuestros pibes, que en estas situaciones no son más que un público cautivo. Yo estoy en desacuerdo con esta clase de actividad porque no me interesa que mi hijo sea incentivado a consumir, exponiéndolo a las manipulaciones del marketing. Encima les entregan lácteos que han estado horas fuera de la heladera, lo cual resulta directamente inadmisible”. En efecto, durante el mes de julio personal de la Dirección General de Seguridad e Higiene Alimentaria de la ciudad fue alertado acerca de la situación y debió decomisar 94 envases de yogures porque habían perdido la cadena de frío y se encontraban a una temperatura inadecuada para su correcto mantenimiento.

“Lo que nos preocupa es que se quieran utilizar las escuelas para auscultar gustos y tendencias de una población cautiva como es la escolar” señala el profesor Gustavo Lesbegueris, adjunto de la Defensoría con competencia en el tema, “desaprovechando horas de clases para que los alumnos participen en experiencias que tienen poco de educativas y mucho de interés del mercado por incidir en las pautas de consumo de los niños”.

Tal como lo subraya la resolución emitida por la Defensoría, la normativa prohíbe expresamente toda clase de promociones en los institutos educativos: la ordenanza 45.718 de 1992 impide “la instalación, construcción u operación con fines comerciales en inmuebles donde estén asentados establecimientos educacionales”. Y la disposición 145, publicada tres años después, especifica que esa restricción “alcanza la realización de promociones o publicidades” en el ámbito escolar. Sin embargo, María recalca que la realidad es otra. “Mi hijo me contó que el año pasado lo llevaron a él y a sus compañeros, en horario de clase, al aula de sexto grado, en la que había promotoras de una importante marca que les daban de probar yogurt bebible y les hacían preguntas como ¿tomás todos los días? y ¿cuántas veces?. La encuesta duraba unos cinco minutos y a los chicos que decidían participar les regalaban como recompensa un pote, mientras que aquellos que no habían querido intervenir se llevaban una birome”. “Como padres jamás tuvimos la solicitud de autorización o permiso por parte de la conducción para realizar este tan peligroso hecho”, añadió Marcela T., madre de otra estudiante. “Nuestros niños fueron utilizados como conejillos de indias para sacar un nuevo producto a la venta. Esta situación demuestra la falta de escrúpulos y negligencia de quienes tienen en sus manos el cuidado de nuestros hijos”.

De acuerdo al testimonio de varios de los padres que se presentaron en la Defensoría, en esa escuela también se entregaban habitualmente a los alumnos gaseosas, jugos, chupetines, chocolates, repuestos de hojas y hasta entradas para TC 2000. “No soy una especialista en este tema, pero es obvio que estas empresas aprovechan a la escuela para hacer sus sondeos de opinión de manera gratuita”, critica Estela Z., mamá de otro alumno. “Que la dirección haya decidido que iba a poner a disposición de una empresa la opinión de un público cautivo sin avisar a los papás no significa otra que cosa que un abuso de poder, ya que de algún modo decidió hacer trabajar a nuestros hijos de manera encubierta”.

Pese a que la Defensoría del Pueblo envió en febrero y en julio de este año sendos pedidos de informes a la Secretaría y al Ministerio de Educación para que aclaren la situación, aún no obtuvo ninguna respuesta oficial sobre el tema.

Para Lesbegueris, resulta indispensable “regular las promociones que las empresas realizan en las escuelas, para que quienes quieran participar voluntariamente de ellas sepan que existen normas, procedimientos y controles legitimados y transparentes sobre la actividad, y para que aquellos que no deseen hacerlo cuenten con garantías de que no se avasallarán ni las potestades de los padres ni los márgenes de libertad y autonomía de los niños, niñas y adolescentes”.

WASHINGTON CUCURTO,
EL INVENTOR DEL REALISMO ATOLONDRADO

Cartón lleno


"Para mí, la literatura es
como un juego"


Eloísa Cartonera ya publicó más
de 100 títulos

Considerado como uno de los representantes principales de la nueva generación de escritores argentinos, su obra revela con desenfado una ciudad desconocida para muchos: la de los nuevos inmigrantes y sus lugares de diversión y escape, las bailantas. Fundador de la editorial Eloísa Cartonera, que difunde autores latinoamericanos de vanguardia, en esta entrevista habla de sus influencias y polemiza con aquellos que se toman al arte de escribir como algo serio: “La cuestión no es narrar una historia, sino jugar con la libertad que nos ofrecen las palabras y ver qué sucede”, asegura.

¿Por qué rescatar el mundo de los inmigrantes paraguayos y peruanos, la bailanta y la cumbia?

Son personajes y situaciones con las que conviví en mi juventud y sobre las que mucho tiempo después descubrí que podía escribir. Ese universo es conocido por algunos estratos pero hay otros que no saben nada de él. A mí siempre me gustó y me pareció que podía ser interesante y entretenido contarlo.

¿Cuáles son sus referencias a la hora de escribir?

Yo venía leyendo a Roberto Arlt y a otros escritores latinoamericanos que de alguna forma también habían trabajado sobre lo popular, con las formas de baile típicas de su lugar de origen. Por ejemplo, la novela Que viva la música, del escritor caleño Andrés Caicedo, transcurre enteramente en una salsería. Después está la Generación del crack, un grupo de escritores mexicanos que también escriben sobre estos temas y recuperan, de alguna forma, las raíces del denominado boom latinoamericano. Otros autores que me influyeron son Ricardo Zelarrayán y Osvaldo Lamborghini, aunque desde una perspectiva menos intelectual y reflexiva que la reflejada por ellos. Mis relatos se vinculan más bien con la acción, las peleas y correrías propias del género policial, lo que desarrollaban tipos como Raymond Chandler u Osvaldo Soriano.

¿Cómo se gestó Eloísa Cartonera?

Teníamos una editorial convencional, pero después que se acabó el 1 a 1 y subió el dólar, el papel se encareció. Así que en el 2002 decidimos cambiar el sistema y comenzar a reciclar cartón. Al comienzo sólo comprábamos para las tapas, pero cuando pusimos la cartonería lo empezamos a usar para elaborar los libros enteros. Elegimos publicar literatura latinoamericana que sea atractiva y cuya prosa esté al alcance de cualquiera: César Aira, Fabián Casas, Leónidas Lamborghini, Néstor Perlongher, entre otros. Pero no buscamos textos alternativos por su calidad sino porque reflejan la escritura como una experiencia individual. Ya vamos por los 100 títulos.

¿Por qué dice que lo suyo es el realismo atolondrado?

Es una categoría que inventé para divertirme. Para mí, escribir es un juego, y así es como pienso que tiene que ser la literatura misma, independientemente de que algunas de las cosas que cuento efectivamente me hayan pasado. De alguna manera lo que hago es crear una protoliteratura de entretenimiento. La cuestión no es narrar una historia, sino jugar con la libertad que nos ofrecen las palabras y ver qué sucede. Por eso, todo eso desmesurado y exagerado, sin idealizarlo, como un homenaje a lo que uno vivió, las personas que conoció y lo que le narraron. Los cuentos y novelas que escribo no rompen con ningún género, lo que hago no es más que subvertirlos, reinventarlos libremente. Y lo mismo sucede con el habla popular. Por ejemplo, hay una palabra que utilizo mucho, curepí, que no existe. El término correcto es curepa, que significa piel de chancho y se usa despectivamente para referirse a los argentinos, que son de piel blanca. Pero a mí me pareció que sonaba mejor de esa otra forma y la cambié. Creo que todo el tiempo hay que reinventar y recrear, la vida está siempre en movimiento.

¿Qué piensa entonces de aquellos críticos literarios que lo toman muy en serio?

Ellos creen que lo mío es algo de vanguardia. Hacen una lectura muy profunda y hasta incluso inventan una teoría sobre mi forma de escribir. Pero mucho de lo que hago es en realidad una invención. Hay que leerlo como un entretenimiento. Yo no me pondría a trabajar metódicamente en un libro, no soy de esos que retocan obsesivamente lo que escriben, lo que no salió de entrada no lo puedo forzar.

Misteriosa Buenos Aires


Coviello y Barrantes

¿Estará embrujada esa casa?¿Existirá el gigante que protege a los inmigrantes?¿Habrán habido ángeles que salvaron a pasajeros del accidente de LAPA?. Las leyendas de Buenos Aires nacen usualmente de las tragedias y son darwinianas: mutan y crecen hasta poseer muchos finales diferentes, pero sólo sobreviven las más aptas. Guillermo Barrantes y Víctor Coviello son dos escritores jóvenes que desandaron los barrios porteños y hasta hallaron evidencias concretas de algunos mitos, como un mapa de la urbe sin el barrio de Floresta.

Todo mito urbano es en el fondo una advertencia. Muchos responden preguntas sin respuesta, o apuntan a la gran incógnita: ¿Qué hay después de la muerte? ¿Qué es la vida? Todo flota por ahí y todo es posible. Los miedos y los anhelos se traslucen a través de historias imposibles de comprobar que nadie cree pero que logran incluso cambiar hábitos. Asesinos seriales, niños con superpoderes y fantasmas siniestros son sólo algunas de las criaturas que ofrece Buenos Aires.

“Es notable cómo la gente se identifica con el barrio, casi como una patria. Hay algunas leyendas que son más coquetas y dependen de la zona y de la clase social que lo habita. Existe un mito nacido en Recoleta, sobre una pintura que estaría viva y tendría poderes sobrenaturales, y testimonios en Palermo sobre el otro Borges, un doble que se quedó completando las obras de Jorge Luis cuando el auténtico escritor murió. En Once se cuenta la historia del Golem, protector de la inmigración judía: un gigante que habría venido a Buenos Aires a socorrer a los forasteros que llegaban de lejos, que se inventaban a un padrino para sentirse seguros. Empezó como un cuento, se arraigó y se transformó de boca en boca en una leyenda urbana”, explica Guillermo Barrantes, coautor junto a Víctor Coviello del archivendido libro Buenos Aires es Leyenda.

El boca a boca es el mecanismo madre de toda leyenda. A muchas historias se llega a través del rumor, una práctica habitual y característica del porteño, un contador de relatos nato que siempre conoce el mejor cuento para dejar al auditorio con la boca abierta. En muchos de estos mitos no se sabe cuánto hay de real y cuánto de agregado. “Pepe Cipriani fue un supuesto corredor de TC 2000 que habría sido el más grande de todos los tiempos, pero no hay pruebas de su existencia. Lo mismo sucede con Franco Pelozzi, un jugador de fútbol que fue mejor que Maradona y que según los que viven en Saavedra se instaló en Platense, un club al que le faltaba un crack histórico de renombre. Pero hubo gente que desmintió que este sujeto haya jugado alguna vez al fútbol”, se asombra Barrantes, como si hubiera escuchado la historia por primera vez. Ese es el espíritu del libro -afirman los autores-, no buscar lo verdadero ni lo falso o dejar una sentencia al final del mito, sino contarlo a través de un gran abanico de versiones.

Pero la realidad supera la ficción en muchas ocasiones. Barrantes y Coviello ponen como ejemplo la contaminación en la cuenca del Riachuelo, donde se registraron casos de enfermos de cáncer por estar en contacto con el agua. Cuando hay algo que no se puede explicar por la fe ni por la ciencia, ahí va la leyenda, en una especie de empaste de la realidad, que para el porteño es mucho mejor que no saber nada. Siempre que haya algo que genere dudas, se creará un mito o una leyenda. La última página la escribe el lector, pero los disparadores son en general un hecho trágico o un accidente.

“Es un poco darwiniano -analiza este escritor treintañero-: de todas las versiones que circulan, el oyente se queda con la que más le gusta. Existe un mito titulado El Poder de un Dios, sobre un chico que supuestamente poseía facultades mentales sobrenaturales. Durante la investigación aparece Eber, un quiosquero con una amplia reputación de mitómano, quien avaló la existencia de un muchacho que poseía la capacidad de comunicarse por telekinesis, y habría creado el barrio de Floresta con su mente. Este tipo es un lunático -pensé-, pero cuando nos llevó a su casa y nos mostró un mapa de Buenos Aires sin Floresta, nos quedamos asombrados. Según Eber, este joven-dios llamado Zeus luchó con su malvado hermano gemelo y al ganar la batalla consiguió proteger datos de la realidad sin Floresta para que no pudieran ser modificados, como la existencia de este mapa. Era un personaje que siempre gambeteaba una salida”.

Víctor Coviello llega tarde y se introduce en la charla mientras desanuda su corbata. “Estos tipos son personajes porteños que tienen que estar en un libro. Cuando te cuentan leyendas de forma tan vehemente y pasional, no hay manera de no implicarse. Ves sus caras y sentís algo de miedo. Durante la investigación del mito del fantasma de Evita Perón, hablabas con la gente y el ambiente se ponía muy pesado, te chupaba la energía una atmósfera que se cortaba con un cuchillo”, se inquieta Coviello, y agrega que “estas leyendas depositan cosas muy personales que siempre poseen raíces reales. Como en los cuentos del accidente de LAPA, donde supuestamente hubo ángeles que rescataron a muchas personas que se calcinaban en el fuego. Cuando nos contaron la historia del enano vampiro, por ejemplo, el tipo frente a nosotros estaba aterrado. O era muy buen actor o algo había visto”.

Los paisajes urbanos son fabulosos y los porteños pueden hacer creíble cualquier historia que logre enriquecer a la ciudad, para encontrar la célula oculta en el inconsciente colectivo de cada barrio. Hay muchos relatos que poseen una misma piedra fundamental pero con diferentes adornos, y es muy recurrente el mecanismo de clonar a algún personaje y trasladarlo a otro escenario. Es allí cuando se detecta la presencia de un mito urbano, deduce Barrantes: “El lector también se involucra desde el propio mito, porque las cosas suceden a la vuelta de su casa, en su hábitat. Es él quien se puede tomar el taxi fantasma de Chacarita, y a él lo puede operar el falso médico de Barrio Norte. Todo lo que sea una noticia aterradora, un asesinato o una tragedia es disparador de una leyenda. Ya existen hasta historias fantásticas de la tragedia de República Cromañón. Tienen un basamento real que se modifica de boca en boca, se esculpe un mito y la gente elige un desenlace. Hay una diferencia muy grande entre decir murieron 10 personas o decir murieron como diez personas. En los mitos deportivos la piedra fundamental son los récords. Es el síntoma de la gula: una cifra que se engorda exageradamente”.

Coviello, quien compara a la dupla de jóvenes escritores que integra con los agentes Mulder y Scully, de la serie Expedientes X, confiesa que en la leyenda del Petiso orejudo se enfrentaron al peor monstruo de todos: “Una bestia que asesinaba chiquitos de dos años no sin antes torturarlos, que hoy se rumorea que anda por la ciudad: cuida a tu niño mujer, que anda suelto el Petiso orejudo. Siempre que pase algo así, habrá mitos. Cuando el hombre llegó a la luna, se corría la voz de que esas imágenes habían sido montadas en un estudio de Hollywood para producir un golpe de efecto en plena guerra fría. Hay quienes incluso afirman que el hombre jamás ha pisado la luna, pero si esa versión se contrasta con datos científicos, se descubre que es falsa. La ciencia y la leyenda son completamente opuestas” asevera, y añade que nunca nadie vio juntos a los autores de Buenos Aires es Leyenda, que ya va por su quinta reedición y acaba de publicar su volumen 2, que en realidad uno de ellos es un holograma.

En las historias bíblicas -aseguran los autores- suceden cosas similares. “¿Jesús fue un político bondadoso? ¿O un revolucionario? ¿Qué posibilidad existe de que lo que hoy se conoce como religión católica -por mencionar una de ellas- sea el resultado de miles y miles de variaciones de un hecho histórico que se modificó a través de miles de años?”. ¡Cuidado!: hoy existe en Argentina La Iglesia maradoniana que reza por su ídolo máximo y lo beatifica por sus logros deportivos. ¿Quién será el ex 10 de la selección nacional de fútbol dentro de mil años? ¿Se convertirá en un ser mítico, en un dios, o será olvidado por la historia?


Nuevo informe


Para ejercer los derechos

  • La espera
    Corazones que esperan es el título del informe recientemente editado en CD sobre el funcionamiento del servicio de cirugía cardiovascular de la ciudad de Buenos Aires. Realizado por personal del área de Derecho a la Salud e Integración Social y publicado por el área de Comunicación e Investigación de la Defensoría del Pueblo, el trabajo revela que durante los últimos cuatro años el número de pacientes en lista de espera para someterse a una operación del corazón en los hospitales públicos porteños creció de 500 a 900.

  • Relanzamiento
    Para divulgar el portal de garantías Ciudad y Derechos, que permite acceder -a través de Internet- al plexo normativo que contiene los derechos que les asisten a todos los vecinos de la ciudad y a las disposiciones que garantizan su efectiva realización cuando aquellos sean incumplidos o vulnerados, el área de Comunicación e Investigación de la Defensoría relanzó un afiche institucional que durante los primeros días de octubre fue fijado en más de 2.500 carteleras callejeras de toda la ciudad.
    • El año
      La sede Villa Luro-Mataderos de la Defensoría del Pueblo cumple un año. El local de Zelada 4655 nació para proteger y promover los derechos de los vecinos y facilitar la canalización de sus demandas y es parte de un dispositivo del que forman parte también las sedes que atienden en Parque Patricios-Pompeya, Colegiales y La Boca, éste último dedicado especialmente a los turistas.

    • Copia libre
      Al aparecer Buenos Aires, crónicas de la ciudad abierta en su versión digital, el newsletter que usted está leyendo, decidimos que nuestros textos no estén sometidos al tradicional copyright, expresión inglesa que denota una suerte de usufructo exclusivo de los mismos, y apelamos en cambio a la noción de copyfree, es decir, la libre reproducción de las notas, títulos y otros enunciados promocionales utilizados por la Defensoría del Pueblo para difundir la vigencia de los derechos de los vecinos de Buenos Aires. Ahora ya podemos empezar a dar a conocer los primeros éxitos de esa política editorial abierta: si usted entra en la página de Abogados Voluntarios podrá encontrar literalmente expuesta en un banner intermitente la consigna que elaboramos para promover nuestro portal de garantías Ciudad y Derechos: Entrá derecho a tus derechos.

    • Auspicio
      Con el objeto de mejorar la calidad del servicio de orientación e información al ciudadano y de las vías de acceso a la justicia, la oficina de Programas con Financiación Externa de la Defensoría del Pueblo trabaja en el Proyecto para el Fortalecimiento de las Instituciones de Garantía y de los Defensores de Derechos e Instituciones Nacionales de Derechos Humanos en la Ciudad de Buenos Aires “Difusión y Promoción de Herramientas para el Acceso a la Justicia, auspiciado por el Fondo Especial para Ombudsman e Instituciones Nacionales de Derechos Humanos en América Latina y el Caribe.

    • Los árboles
      Casi un centenar de vecinos reclamaron durante lo que va del año ante la Defensoría del Pueblo por la falta de mantenimiento del arbolado urbano de alineación de la ciudad, ya sea porque los ejemplares no son debidamente podados –lo que, entre otros problemas, produce afecciones alérgicas y obstrucción de luminarias- o debido a que sus añosas raíces no son cortadas y provocan la destrucción de las aceras y los desagües pluviales. Ante la falta de respuesta oficial a las actuaciones iniciadas por la institución, la doctora Alicia Pierini remitió una severa recomendación al Director General de Espacios Verdes y al Subsecretario de Mantenimiento Urbano para que solucionen a la brevedad la situación. Ver resolución

    • La demora
      Vecinos damnificados por un incendio ocurrido durante 2005 en la Villa 15 de Lugano denunciaron en la Defensoría del Pueblo graves demoras en la construcción de nuevas viviendas, así como también la extrema precariedad de los módulos donde habitan provisoriamente. En consecuencia, la Defensora del Pueblo requirió al interventor del Instituto de Vivienda porteño que inicie de inmediato las obras en el sector afectado y asegure una solución transitoria que garantice la dignidad, salud, seguridad, e integridad física de los adultos y niños que residen allí. Ver resolución

    • Discriminación
      Alicia Pierini exhortó al Director General de Defensa y Protección al Consumidor del Ministerio de Producción del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires a aplicar las sanciones correspondientes al concesionario de la empresa General Motors Car One Chevrolet ya que los autos que entrega a las personas con discapacidad no poseen los accesorios que la publicidad señala como sin cargo, pese a que existe una franquicia, acordada por la ley 19.279. Ver resolución

    • Salida
      La Defensora del Pueblo recomendó a los Directores Generales de Fiscalización de Obras y Catastro y de Habilitaciones y Permisos del Ministerio del Gobierno porteño que revean los medios de salida y las capacidades autorizadas para el local de baile Retro y den cumplimiento a lo establecido en el Código de Edificación de la ciudad. De acuerdo al análisis realizado por el adjunto de la Defensoría, arquitecto Atilio Alimena, en el lugar se produjo una disminución de aproximadamente un 15% respecto del ancho exigido para los medios de salida por la normativa vigente. Ver resolución

    • Diez años
      La doctora Alicia Pierini participó de las jornadas A diez años de la Constitución de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, 1996-2006, que se desarrollaron en la Legislatura porteña el 26 y 27 de septiembre, donde integró la mesa Órganos de Control junto con el Procurador General Agustín Zbar, el presidente del Ente Único Regulador de los Servicios Públicos Carlos Campolongo, el presidente de la Auditoria de la ciudad Matías Barroetaveña, y el Síndico General Ricardo Ragaglia.

    Los trucos del miedo

    ¿Que niño no se habrá escondido debajo de las sábanas al ver al monstruo más temible del más tenebroso filme de terror? ¿Y cuántas veces la explicación de los padres habrá sido “no te preocupes, atrás están los camarógrafos y los iluminadores y los monstruos son de plástico”?. Aquí, la trastienda de los efectos especiales y la historia sobre cómo cobran vida esas horripilantes criaturas.

    Pablo Holzer creció viendo cine de terror, del cual era fanática su madre, y no es uno de ésos padres clásicos que explican a sus hijos el origen de los seres de ficción: el directamente los crea: “Se puede fabricar cualquier monstruo, pero el problema es cómo adaptarlo al actor. Yo puedo resolverlo con una prótesis, una aplicación que encaja perfecto en su rostro. Esto no es lo mismo que una máscara, porque cuando las dimensiones de lo requerido superan el tamaño del actor -por ejemplo, un ser con una cabeza gigante- hay que darle movilidad a través de mecanismos robóticos”, explica el director de Fxworks, un taller de realización de efectos especiales para cine y televisión.

    El francés Georges Méliès nació en 1861 y fue uno de los precursores de este tipo de artilugios en el cine. Alcanzó la fama con Viaje a la Luna, en 1903, y manifestó que un film consistía en una fábrica de sueños que debía trasmitir una ilusión y crear un ambiente real o fantástico. Fue a partir de su irrupción en el séptimo arte que empezaron a surgir técnicas denominadas inicialmente trucos y finalmente lo que hoy se conoce como efectos especiales.

    Los FX se usan mucho en publicidad, y no tanto en el cine nacional. Las productoras no invierten en películas de terror desde que murió Narciso Ibáñez Menta, porque “los efectistas que hacen seres animatrónicos en el país son contados con los dedos. Si hubiese presupuesto para lograrlo sería perfectamente posible reproducir una película como las de Hollywood en el país. Siempre hay que rebuscárselas para conseguir materiales -se lamenta Holzer- porque la industria es escasa, pero en general se pueden obtener o fabricar por cuenta propia. Aquí la utilización de efectos es más artesanal, al estilo argentino, siempre resolviendo problemas”.

    En el cine comercial estadounidense, hace mucho tiempo que se desató la carrera de los filmes realizados con efectos especiales en computadora. Los trucos más utilizados consisten en tomar al personaje con un fondo azul, y luego aplicarle digitalmente el escenario y algún eventual personaje ficticio. Pero el problema aquí radica en la capacidad del actor, de poder dialogar con el aire o de imaginar al personaje y los tiempos de sus respuestas. Una de las primeras producciones que se realizaron con computadoras fue El joven Sherlock Holmes, al que le siguió King Kong, en 1933. Luego vendría 2001 Odisea en el espacio de Stanley Kubrick (1968); y más adelante, en la década del 70, Encuentros Cercanos del Tercer Tipo, de Steven Spielberg.

    “Al trabajo digital le falta una esencia, algo mágico”, reclama Holzer desde su taller del barrio de Caballito. “En las películas nuevas de La Guerra de las Galaxias, Yoda está hecho con computadoras y no posee el alma que mostraba en los primeros filmes de la saga, donde era un títere y se notaba que estaba vivo porque el titiritero traspasaba su ser al muñeco, le daba su esencia. La computadora es una herramienta bárbara para resolver un montón de cosas, pero no sirve para realizar un filme completo”.

    Este joven artista también halla en la ciudad de Buenos Aires situaciones para ser reproducidas en una película con efectos especiales. “Cuando caminás por la calle Florida un día de semana, ves a la gente loca y acelerada caminando frenéticamente, y si lográs abstraerte de esa imagen te das cuenta de que no parece algo real sino hecho para una película: ¿qué sentido tiene vivir así? También es muy interesante ver fachadas de edificios antiguos, o esculturas. Diseños y monstruos perdidos en los edificios que nadie observa. En la Avenida de Mayo, por ejemplo, hay cosas increíbles”.

    EQUIPO DE TRABAJO:

    Dirección General Dra. Alicia Pierini
    Dirección Periodística Dr. Oscar R. González
    Coordinación Periodística Lic. Pablo G. Fernández | Redacción Lic. Francisco Capurro Robles y Jorge Rodríguez Correa Diseño Ronald Smirnoff | Fotografía Valeria Niccolini y Julieta Panebianco. Colabora Luciana Garrido
    Propietario Defensoría del Pueblo de la Ciudad de Buenos Aires

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