Año 4 Nº 39 Junio de 2010


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Argentina - Ciudad de Buenos Aires - Mujeres que consumen paco  
  Una investigación abordó la relación entre las mujeres y el consumo del paco en la villa 21-24 de Barracas y luego desarrolló talleres artísticos con un objetivo preventivo. El trabajo fue plasmado en un video que ya fue presentado en el barrio.

"La invisibilidad de las mujeres en los estudios sobre drogadependencias ha llevado a una escasa inclusión del género en los programas preventivos. En este sentido, este proyecto busca abrir visibilidad sobre las características particulares que asume el consumo de pasta base en mujeres", explican Ana Clara Camarotti, socióloga coordinadora del Área de Salud y Población del Instituto de Investigaciones Gino Germani, UBA y Cecilia Touris, psicóloga del mismo instituto. Ellas desarrollaron un estudio con mujeres consumidoras que se enmarcó en la investigación Reducción de Daños en Mujeres consumidoras de Pasta Base (PACO) de zonas de riesgo de la Ciudad de Buenos Aires y que contó con el apoyo del Centro de Iniciativas de Cooperación al Desarrollo (CICODE), Universidad de Granada (España).

El trabajo duró dos años, el primero dedicado a la investigación y el segundo a la "intervención participativa". 

En las entrevistas en profundidad realizadas en la primera etapa, encontraron que "las mujeres se inician en el consumo de pasta base a partir del convite de un varón. No eligen lugares públicos para el consumo, sino que prefieren consumir solas y en espacios privados. La primera vez no 'siempre les pega' sino que demanda de un esfuerzo extra para poder lograr los efectos". Otros de los hallazgos son que:"'Muchas de las consumidoras tienen amigos/as y familiares muertos o con serios problemas de salud producto del consumo de pasta base. En su mayoría las mujeres son madres, durante sus embarazos muy pocas dejan el consumo, y la mayoría no tienen la tenencia de sus hijos/as. El dinero para conseguir la sustancia lo obtienen con mayor frecuencia del trabajo sexual que comienzan a realizar a muy temprana edad. Los varones, en cambio, por lo general expresan que consiguen el dinero a través del robo. Las mujeres consumidoras de pasta base son más discriminadas y estigmatizadas por su trayectoria de consumo tanto por varones como por mujeres. Asimismo, presentan un marcado deterioro en su salud aunque el VIH/sida no resulta un problema para esta población", explican las investigadoras.

A partir de ese diagnóstico, las expertas trabajaron con el Centro San Alberto Hurtado, dirigido por el padre Pepe Di Paola, sobre una población de mujeres de 15 a 50 años, algunas con 10 años de consumo de paco. 

El segundo año desarrollaron talleres de arte y fotografía. "Les costaba hablar, entonces a partir de la foto podían empezar a reflexionar", explica Camarotti. 

"Tuvimos que hacer un trabajo de género casi setentista porque hay que empezar mucho más atrás en estos espacios. Un planteo básico de esa época era ‘soy mujer y para eso no es necesario tener un hijo’. Bueno, acá ese planteo había que incorporarlo. Te decían: ‘soy mujer si tengo un hijo, si no lo tengo, qué soy'", comentó Touris. 

La convivencia entre el consumo de paco y el embarazo hace que sus realidades se compliquen aún más. Un círculo que profundiza la marginación. 
 
   
Fuente: Artemisa Noticias, junio de 2010  

 

Compilación y coordinación editorial: Lic. Gabriela Moffson
Edición: Mariana Oliveri
Diseño: Lic. Luciana Garrido, Silvana Ferrary y Martín Balbi

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