| Año 4
Nº 35 |
Febrero de 2010 |
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Violencia contra mujeres periodistas |
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En diferentes regiones del mundo las periodistas son atacadas debido a su género, sobre todo cuando trabajan por los derechos de las mujeres y en países castigados por las guerras.
El 2009 fue un año especialmente mortífero, según el Comité para la Protección de los Periodistas (CPJ, por sus siglas en inglés), ya que unas siete trabajadoras de medios perdieron sus vidas mientras practicaban su profesión. Natalya Estemirova fue secuestrada y baleada en Chechena, Uma Singh apaleada salvajemente en Nepal, María Eugenia Guerrero violada y asesinada a golpes en Ecuador, y Marife Montano, Neneng Montaño, Leah Dalmacio, Gina de la Cruz y Marites Cablitas masacradas en Filipinas. La matanza de estas periodistas más 25 colegas masculinos cuando cubrían las elecciones en la provincia filipina de Maguindanao, fue el evento más letal para la prensa en la historia del CPJ.
En el mismo período alrededor de 50 periodistas mujeres sufrieron diversas formas de intimidación: amenaza de muerte, secuestro, golpizas, abuso sexual, arresto, acoso judicial y moral, todas atrocidades para silenciarlas. La mayoría de estas trabajadoras se encuentran desprotegidas, y de acuerdo a Intercambio Internacional por la
Libertad de Expresión (IFEX por sus siglas en inglés), en muy pocos casos se identificó y procesó a los agresores.
La congoleña Caddy Adzuba, de 28 años, ha recibido por lo menos cinco amenazas de muerte desde septiembre del año pasado. La última advertencia fue por mensaje de texto:
"Habéis adoptado malos hábitos metiéndoos en lo que no os importa (...). Vais a morir para cerraros la
boca". Adzuba viene denunciando la extrema violencia de género que ejercen militares contra las mujeres de República Democrática del Congo. Se producen unas 40 violaciones diarias y ha
sido señalada por la CPJ como una de las regiones más peligrosas de África para las y los
reporteros.
La joven viajó a España, pero necesita un visado para ponerse a salvo y ausentarse un tiempo de su país. La Red Internacional de Periodistas con Visión de Género (RIPVG), integrada por 17 países, salió a reclamar protección para Adzuba, y en enero solicitó la intervención del secretario general de las Naciones Unidas, Ban Ki Moon, puesto que la congoleña trabaja para Radio Okapi, una emisora de la Misión de Naciones Unidas en dicha región. También es fundadora de la Red Un Altavoz para el Silencio, compuesta por asociaciones de mujeres de medios de comunicación.
En nombre de Caddy Adzuba fue incluido en la nómina sobre trabajadoras de medios
intimidadas mientras practicaban su profesión, que publica IFEX. La RIPVG solicitó a mediados de enero la incorporación de la española Teresa Toda a la lista. Toda fue subdirectora del periódico Egin en el País Vasco hasta 1998, y la justicia española la sentenció a
seis años de prisión por la vinculación del medio con la agrupación terrorista ETA.
Amenazada en Argentina
En el listado de IFEX figura una periodista argentina, la conductora de televisión Mabel Carrizo, que fue amenazada de muerte en Salta por informar asuntos de interés público en el noticiero central del canal de cable Video Tar de la ciudad de Tartagal.
La violencia de género también se ejerce en el interior de los medios de comunicación para acallar reclamos en torno a las condiciones de trabajo, tal como sucedió en la redacción del Tribuno en Salta. La periodista Melina Sola fue despedida el 16 de diciembre
de 2009 sin ninguna causa y atacada verbalmente cuando se resistió a abandonar el lugar.
Dos días antes Sola había reclamado mejoras laborales con el apoyo de Alejandra Paredes, secretaria general del sindicato de periodistas FATPREN, cansada de la explotación laboral que venía soportando desde hacía un año.
Otras formas de intimidación
El arresto y el procesamiento judicial también son utilizados por los victimarios para restringir la libertad de expresión de las periodistas. En México Lidia Cacho publicó un libro sobre
pornografía infantil en 2005 y fue demandada por difamación y liberada de los cargos recién en
2007. Antes de que su caso sea judicializado, fue arrestada y maltratada por las fuerzas de
seguridad. Pero el hostigamiento no cesó. Cacho comenzó a recibir amenazas de muerte en
febrero de 2009, que continuaron en mayo de ese mismo año, según informó el Comité de Escritores en Prisión de PEN Internacional (WiPC, por sus siglas en
inglés).
De acuerdo al CPJ, México es uno de los países más peligrosos del mundo para quienes ejercen el periodismo, de hecho fueron asesinados 20 periodistas varones entre enero de 2009 y el mismo mes de 2010, y ninguno de estos crímenes fueron debidamente investigados o castigados. La última situación de violencia ocurrió el miércoles 27 de enero, cuando quemaron un vehículo de la Organización Impulsora de Radio (OIR) y dejaron un papel con la advertencia de que también quemarán a las y los periodistas de Sinaloa, noroeste de México.
El año pasado también fue amenazada de muerte María de los Ángeles Hernández, columnista del periódico Política y el diario digital Al calor político, mientras que María Esther Aguilar Cansimbe se encuentra desparecida desde el 11 de noviembre. Aguilar trabaja para el periódico El Diario de la localidad de Zamora y es corresponsal del diario regional Cambio de Michoacán, donde publicó artículos sobre corrupción local y crimen organizado.
Guatemala es otro país peligroso para las trabajadoras de prensa. Según IFEX en 2009 fueron intimidadas la directora del Periódico Sylvia Gereda y la columnista de Prensa Libre y defensora de derechos humanos Marielos Monzón. En tanto, Marta Díaz Durán, columnista de Siglo Veintiuno, fue demandada por difamación por parte del vicepresidente Rafael Espada.
Pero sin duda el mayor número de atrocidades contra las trabajadoras de medios se comenten en las regiones de Asia y el Pacífico, África y Medio Oriente.
En ese marco IFEX instó a los gobiernos del mundo y los propietarios de medios para que brinden protección a las mujeres periodistas, y solicitó inversiones en capacitaciones en género para que se pueda informar libremente sobre los derechos de las mujeres. Asimismo exigió que se investiguen a fondo los casos en que las periodistas fueron víctimas de violencia de género para que sus atacantes y asesinos sean sometidos a justicia.
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Fuente: Artemisa Noticias, febrero de 2010
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Compilación y coordinación editorial: Lic. Gabriela Moffson
Edición: Mariana Oliveri
Diseño: Lic. Luciana Garrido, Silvana Ferrary y Martín Balbi
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