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Magistradas de las altas Cortes de
Iberoamérica acordaron "reglamentar el manejo de la
confidencialidad y la privacidad de los expedientes, de las
audiencias y de otras diligencias judiciales que garanticen el
derecho de las víctimas", como una medida para proteger la
identidad de las mujeres víctimas de violencia basada en género,
especialmente su difusión a través de los medios de comunicación.
Cerca de 30 mujeres de esta
profesión, incluidas las Presidentas de la Corte Suprema de Justicia
de Bolivia, Guatemala y Nicaragua, se reunieron en la capital
ecuatoriana del 28 al 30 de noviembre para analizar las relaciones
entre el acceso a la justicia y los medios de comunicación, junto
con periodistas feministas y comunicadoras especialistas en género.
En la declaración final, las
magistradas se comprometieron a establecer campañas sobre los
derechos de las usuarias a los servicios judiciales, fortalecer los
observatorios de justicia y género, y su responsabilidad de brindar
información accesible, oportuna y comprensible a fin de evitar
cualquier tipo de discriminación o distorsión por parte de los
medios de comunicación.
Rodrigo Jiménez, representante del
mencionado programa, explicó que desde 2000 se comenzó a realizar
anualmente un Encuentro de Magistradas de las más altos Órganos de
Justicia de América Latina y el Caribe hispano parlante.
"Es
una estrategia para incidir sobre las máximas autoridades
judiciales, a las cuales el Programa Mujer, Justicia y Género del
Instituto Latinoamericano de las Naciones Unidas para la Prevención
del Delito y el Tratamiento del Delincuente, (ILANUD) no estaba
llegando por medio de las estrategias anteriores", señaló.
"Cuando empezamos, no habíamos tenido ninguna mujer
presidenta de alta Corte en Iberoamérica, pero, en los últimos 12
años, Guatemala y Nicaragua han tenido dos presidentas de Corte
Suprema, y Paraguay, Colombia, Panamá, Puerto Rico, Bolivia, México
y Honduras han contado con una presidenta de alta Corte," agregó
Jiménez.
La razón es la misma que
encontramos en otras instituciones estatales. "Algunas mujeres
posponen su carrera para atender a sus hijos", aseguró Zetty
Bou, magistrada del Tribunal Electoral de Costa Rica.
De
hecho, en la última década no sólo aumentó exponencialmente el
número de mujeres en la máxima jerarquía, sino que la actividad
por la justicia de género empezó a andar y con pasos firmes y
sostenidos. Tal es el caso de Colombia.
"Desde 2002 empezamos
el trabajo de introducir la perspectiva de género en la
administración de justicia lideradas por magistradas de las altas
cortes colombianas", afirmó la ex magistrada Lucía Arbeláez,
pionera en este país suramericano.
"Hemos desarrollado
planes de acción para dar capacitación e impactar toda la
judicatura. Aunamos varias estrategias, por ejemplo, producción de
conocimiento y materiales académicos, casi todos derivados de las
providencias de los magistrados y magistradas de las altas Cortes
para que los jueces aprendan la perspectiva de género", agregó.
En 2008, el Consejo de la
Judicatura de Colombia dictó el Acuerdo 4552, mediante el cual se
fijó la política de equidad de género para la rama judicial.
Consecuente con ello se creó la Comisión Nacional de Género,
con una estructura central y comités regionales de género en todos
los distritos judiciales de Colombia. La Comisión está integrada
por magistrados y magistradas de las cuatro altas Cortes: Corte
Suprema, Corte Constitucional, Consejo de Estado y Consejo de la
Judicatura.
La Comisión desarrolla una cátedra virtual
latinoamericana, publica libros para capacitar, está trabajando en
el sistema de información estadística para que se desagreguen por
sexo, organiza encuentros regionales y nacionales con los operadores
de justicia colombianos.
Además, tiene un proyecto piloto para
medir, con indicadores específicos, cómo se está introduciendo la
perspectiva de género en las judicaturas de las ciudades de Envigado
e Itagüí, con dos poblaciones relativamente pequeñas y ubicadas en
el departamento de Antioquia. De resultar exitoso, podría replicarse
en Medellín, capital de Antioquia, y quizás en otras ciudades de
Colombia.
"Este es un tema de vanguardia y era desconocido al
interior de la rama judicial; por tanto, hay una transformación
cultural, y como tal hay cambio y algo de resistencia",
puntualizó Arbeláez. Colombia fue escogido como país sede del II
Encuentro de Magistradas Constitucionales.
Durante el encuentro se hizo
especial énfasis en los procesos de violencia basados en género
contra mujeres. No obstante, como dice Zetty Bou Valverde, magistrada
Tribunal Supremo de Elecciones de Costa Rica, el enfoque de género
se inserta de manera transversal en la administración de justicia, y
en muchas clases de Derecho se ve la necesidad de la perspectiva de
género.
Por ejemplo, en procesos laborales donde las mujeres son
discriminadas o acosadas sexualmente; o en derecho agrario en que
muchas veces las mujeres no aparecen como co-titulares de tierra y se
exponen a la pérdida patrimonial; o en casos de violación entre
cónyuges, que a veces no son reconocidos por los jueces.
"Hemos
tenido que hacer ajustes, pues el Tribunal Supremo de Elecciones de
Costa Rica tiene la potestad de interpretar la Constitución y la ley
de manera exclusiva y excluyente de otros organismos. Por ejemplo,
hay una cuota de 40% en las listas electorales de los
partidos, pero estos ubican a las mujeres al final de sus listas,
entonces el Tribunal interviene y dice que deben estar en posiciones
que sean elegibles", explica.
También hay casos de violencia y
acoso contra mujeres en los procesos judiciales. Puede ser que el
alcalde varón no le asigne funciones a la vicealcaldesa (hay
alternancia por sexo), el Tribunal lo estudia y dirime si es por
causa de género. Se trata también de analizar ese tipo de denuncias
como casos serios, no como algo de menor importancia, o como dicen
"cosas de mujeres".
En el caso penal, la perspectiva de
género contribuye a no revictimizar a las mujeres, aplicando la
confidencialidad y las herramientas sobre cómo se debe hacer un
interrogatorio a una mujer que ha sido violentada, clarificó la
magistrada.
Agregó que Costa Rica cuenta con una norma que exige
paridad por sexo en las instancias gubernamentales, de manera que, si
no se cumple, las mujeres afectadas pueden presentar un recurso de
amparo y hasta puede ser condenado el Estado.
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