|
En su Registro Único de Población
Desplazada -RUPD-, Acción Social da cuenta de la existencia de
1.950.152 mujeres desplazadas en el país. El 37% de ellas
ha huido de sus lugares de origen por amenazas de muerte o maltrato
psicológico y el 30% por abuso sexual (violación). La
guerrilla, los "paras" y la Fuerza pública son los mayores
responsables del desplazamiento.
La encuesta en zonas marginadas, hecha
este año por Profamilia, señala que la amenaza a su
seguridad, el asesinato de sus hijos o hijas y las amenazas a su
seguridad personal son las principales razones para que abandonen sus
lugares de origen.
Las mujeres afrocolombianas e indígenas
son el grupo más vulnerable al desplazamiento. Y los lugares que más
las expulsan son Buenaventura (Valle), El Carmen de Bolívar
(Bolívar), Turbo (Antioquia), Tierralta (Córdoba), Tumaco (Nariño)
y Riosucio (Chocó).
El 20% de las mujeres
desplazadas llegan embarazadas a la capital y un poco más del 60
están lactando, según los estudios de las ONGs.
"Vivíamos
bien, tranquilos. Nos dedicábamos a la pesca... Pero los grupos
armados nos amenazaron de muerte y tuvimos que huir. Nos querían
convertir en informantes y no quisimos. Llegamos a Bogotá sin nada",
dice Nadia, una joven de 27 años, hoy líder de una organización
que trabaja por los derechos humanos de otras mujeres vulnerables.
Tuvo que vender dulces en los buses
para sostenerse, mientras su pareja trabajaba en obras de
construcción, sin recibir un peso durante meses. Debió afrontar una
doble discriminación por ser desplazada y negra y su bebé de tres
meses de nacida murió por "negligencia médica", afirma.
Y aunque intentó buscar una mejor vida
en Bogotá, hoy vive alquilando, sin la posibilidad de tener casa
propia, con un sueldo que apenas le alcanza para subsistir, y
temerosa por su seguridad y la de su familia, pues ha recibido
amenazas por cuenta de su labor en la organización.
Pero las mujeres también se desplazan
por la amenaza de que recluten a sus hijos, por tener un familiar en
el Ejército o en un grupo ilegal, por chismes, por su opción
sexual, por ejercer la prostitución y por violencia sexual o miedo a
ella.
Las mujeres prefieren dejar sus casas y
sus raíces porque "las obligan a barrer las calles
desnudas como una manera de humillarlas frente a su familia y la
comunidad. También las violan delante de su esposo o compañero",
señala Saskia Loochkartt, oficial de servicios comunitarios de la
Agencia de la ONU para los Refugiados, Acnur.
En el Meta, recuerda Angélica, hubo un
caso muy difícil: una familia se quebró por pagar de forma continua
'vacuna' a la guerrilla. Un día se negó a darle más dinero. Por su
decisión, seis guerrilleros violaron a la niña de 13 años frente a
su hermano y padres. "Pasan por las puertas amenazando con
violencia sexual si no les dan lo que quieren", dice.
"La violencia sexual se puede
presentar antes, durante y después del desplazamiento y no
necesariamente por actores armados; también se da por violencia
intrafamiliar, por vecinos", indica la Consultoría para los
Derechos Humanos y el Desplazamiento, Codhes.
De cuatro masacres que ha reconstruido
esta ONG, ya tienen dos hipótesis sobre la violencia sexual: las
mujeres que son visibles y tienen vida pública o tuvieron contacto
forzado con un bando (como las mujeres comerciantes) están más
expuestas a este tipo de agresión. También quienes son poseedoras
de predios en sitios que sirven como corredores de droga.
Situación actual de las mujeres
desplazadas
Bogotá, Medellín, Santa Marta y Sincelejo son
las ciudades que más desplazadas reciben, de acuerdo con Acción
Social. Según la encuesta de Profamilia, "las mujeres perciben
que, con relación al sitio en donde vivían antes del
desplazamiento, las condiciones del entorno están más deterioradas
social y ambientalmente".
"Las violencias contra las mujeres
como una de las consecuencias del desplazamiento se convierten en un
nuevo obstáculo para que accedan a la justicia, en tanto la
violencia en su contra no ha cesado con el desplazamiento forzado,
sino que continúa y puede incrementarse en esta situación",
dice un documento elaborado por la Corporación Sisma Mujer, sobre
los obstáculos que enfrentan para acceder a la justicia aquellas que
son víctimas de violencia sexual.
Según Loochkartt, las mujeres
desplazadas no encuentran protección en los lugares que las reciben
y son discriminadas. Menos de un 15% logra tener una
actividad que le permita mejorar sus condiciones de vida. Se
convierten en proveedoras emocionales y económicas. No conocen sus
derechos, no tienen asistencia en salud, viven del asistencialismo y
con pocas posibilidades de empleo. Cuando lo consiguen, la mayoría
se convierte en empleadas domésticas.
Un 25% apenas tiene la
primaria y el 15%, bachillerato. "Tienen una
alimentación precaria. Aguantan mucha hambre y presentan muchos
problemas de salud, particularmente de colon, asociados al estrés",
concluye Angélica.
A pesar del esfuerzo del Estado, varias
ONGs insisten en que aún falta mucho compromiso con las mujeres
víctimas de desplazamiento, que son más del 50% de la
población afectada por este fenómeno, para proteger de forma
efectiva sus derechos.
|