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El repudio a la violencia de género y la
"insumisión" de las uruguayas al terror y a dejarse
someter por ella cubrió de luto el centro de Montevideo, donde más
de 1.200 mujeres de todas las edades y condiciones marcharon en
silencio y vestidas de riguroso negro para exigir el fin de esa
lacra social.
Esta actividad fue el punto álgido de la
conmemoración en Uruguay del Día Internacional por la Erradicación
de la Violencia contra la Mujer y sirvió de contrapunto emocional a
los llamados de políticos y autoridades y a la sucesión de frías
estadísticas sobre el tema que se publicaron en el país en las últimas
jornadas.
Según datos del Observatorio Nacional Sobre
Violencia y Criminalidad de Uruguay, cada 34 minutos se presenta una
nueva denuncia por violencia de género, una tendencia que no ha
dejado de crecer en los últimos años.
Entre enero y septiembre de 2011 las
autoridades uruguayas registraron 11.597 denuncias por este tipo de
delitos, 233 más que las recibidas el año pasado, 2.052 más que
las de 2009 y 6.526 más que en 2006.
Esta situación convierte a la violencia de género
en el delito más común denunciado en Uruguay sólo por detrás del
hurto.
En los primeros nueve meses de 2011 un total de
26 mujeres fueron asesinadas en casos de violencia doméstica, el 69%
de todos los homicidios de féminas cometidos en el país.
Mary Arias, coordinadora de la Red Uruguaya
contra la Violencia Doméstica y Sexual (Ruvds), indicó que
"de todas las denuncias de malos tratos presentadas, las
medidas cautelares sólo se cumplían en un 10 u 11% lo que en la práctica
deja a las mujeres que denuncian desprotegidas y sin mecanismos que
restrinjan la violencia".
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